Cómo la goma de borrar nació de un despiste doméstico
Hasta el siglo XVIII los dibujantes y escribanos usaban migas de pan duro para intentar borrar los trazos de grafito. Era un método torpe, grasiento y poco eficaz, pero era lo único que había. En 1770 el ingeniero británico Edward Nairne, en su taller londinense, buscaba distraídamente una migaja para limpiar una mancha de lápiz y agarró por error un trozo de caucho natural, conocido entonces como «goma elástica» o, simplemente, «caucho» . Al frotarlo sobre el papel, vio algo asombroso: el grafito se desvanecía limpiamente, sin dejar residuos grasos. Nairne, más curioso que teórico, no escribió un tratado científico, sino que empezó a vender pequeños trozos de caucho como «goma para borrar». El filósofo y científico Joseph Priestley lo... Ver Más