World News

Mexicana busca revolucionar el tratamiento del cáncer: microfibras que atacan el tumor y protegen a los órganos sanos

Una nueva tecnología mexicana propone administrar quimioterapia para cáncer de cuello uterino directamente dentro de la cavidad vaginal como un óvulo, para liberar el medicamento en el sitio exacto del tumor y evitar los efectos adversos que provoca la quimioterapia intravenosa.La innovación fue desarrollada por Mariana Sarai Silva López, investigadora de la Coordinación para la Innovación y Aplicación de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, quien obtuvo el Premio Rosenkranz 2025 en Investigación en Biotecnología por este proyecto.El tratamiento consiste en fibras coaxiales electro-hiladas fabricadas con polímeros biocompatibles aprobados por la FDA. Estas fibras ultradelgadas, cargadas con cisplatino, se introducen igual que un óvulo ginecológico. Una vez dentro de la cavidad vaginal, la humedad activa un proceso de desintegración controlada que libera el fármaco solo donde se necesita.En entrevista con MILENIO, Silva explicó que “estas fibras se desarrollaron para que se introduzcan en nuestro cuerpo a través del canal vaginal, así como se introducen actualmente muchas formas para administrar medicamentos, como son los óvulos para infecciones vaginales. Una vez dentro comienzan a deshacerse o desintegrarse, liberando el fármaco y entonces llevan a cabo su acción”.Cada fibra está compuesta por dos capas: una externa protectora y una interna donde se almacena el cisplatino. Ambas se degradan lentamente con la humedad vaginal.El estudio científico que respalda esta tecnología confirma, mediante microscopía electrónica, la estructura coaxial de las fibras: una capa externa de policaprolactona y un núcleo de polivinilpirrolidona donde se encapsula el cisplatino.La investigadora detalló que “los polímeros de los que están compuestas las fibras, al estar en un ambiente húmedo como sería el ambiente vaginal, se van a empezar a desintegrar o a deshacer. En el proceso en que se van desintegrando las fibras se va liberando poco a poco el fármaco”.La terapia actúa únicamente en el cérvix o la matriz, donde se encuentra el tumor, y no viaja al torrente sanguíneo. Esto implica un cambio radical frente a la quimioterapia intravenosa tradicional.“Al administrarse a través de la vena, el medicamento va a viajar por todos los tejidos y los órganos del cuerpo. También va a afectar a los diferentes órganos que son sanos y entonces va a causar los efectos adversos graves que presentan estas pacientes”, recordó Silva.Por lo regular, el tratamiento convencional causa daños y afectaciones en riñón, hígado, sistema inmunológico y cerebro, así como dolores neuropáticos prolongados. “Incluso después de recibir el tratamiento y de que lo terminaron, todavía tienen dolor en el brazo, dolores que no se les han quitado después de mucho tiempo”.La administración local busca evitar estos efectos. “Se busca que estos efectos adversos se disminuyan al mínimo posible… No hacia otros órganos más lejanos como el riñón o el hígado”, señaló.Respaldo de laboratorio: liberación de 9 días y alta adhesiónLos estudios in vitro demostraron que las fibras liberan el cisplatino en dos etapas: una liberación inicial durante las primeras horas y después una liberación sostenida que continúa hasta por nueve días.En las pruebas de adhesión, las fibras permanecieron unidas a la mucosa vaginal durante más de quince días, incluso bajo condiciones que simulan el flujo vaginal. Esta adherencia prolongada supera la de óvulos, geles y tabletas vaginales tradicionales.Una alternativa para cáncer y también para lesiones porVPHAdemás de su aplicación en cáncer cervicouterino, Silva indicó que esta tecnología también podría funcionar para tratar lesiones provocadas por el VPH, las cuales son etapas previas al desarrollo del cáncer.La investigadora comentó: “Muy probablemente también serviría porque las lesiones que todavía no son cáncer son células anormales que todavía no se llega al grado de cáncer, pero que ya no son sanas. Entonces también podría servir para este tipo de lesiones”.Aclaró que, aunque la plataforma puede aplicarse a lesiones previas, el cisplatino continúa siendo un medicamento fuerte y que para casos menos graves existen terapias actuales de uso común.Menos dosis y menor carga hospitalariaLas fibras demostraron capacidad para almacenar una cantidad alta de cisplatino, lo que permitiría reducir la frecuencia de aplicación.Silva explicó: “Se evaluó y se vio que sí puede encapsular o almacenar muy bien una gran cantidad de fármaco. La mayor disponibilidad del fármaco en estas fibras permite que se puedan utilizar menos dosis para el tratamiento”.Esto podría disminuir hospitalizaciones. “Sí, puede disminuir el número de hospitalizaciones, porque el objetivo es que se disminuya el número de dosis”, afirmó.Los estudios también mostraron liberación prolongada. “Hasta ahora lo que se ha visto es que el medicamento puede estar liberándose incluso hasta el noveno día después de que se aplicó”, añadió.Una herramienta para mujeres que viven lejos de hospitalesDurante su doctorado, Silva atendió la situación de mujeres que llegan con cáncer avanzado porque no tienen acceso a revisiones o tratamientos oportunos. “Me di cuenta de los casos de pacientes que venían de comunidades y, sobre todo, estas pacientes eran las que presentaban los casos de cáncer”, explicó.La investigadora destacó que este sistema podría ser una opción más accesible: “Este tipo de terapia sería muy buena porque podrían estas pacientes tener acceso más fácilmente al tratamiento y así también no se afectaría tanto la economía de sus familias”.¿En qué etapa va el proyecto?El sistema se encuentra en fase experimental inicial. Las fibras ya fueron fabricadas y probadas en laboratorio para evaluar su composición, su capacidad de almacenar el fármaco, su compatibilidad con células sanas y su efecto inicial sobre células tumorales.Silva explicó que “se desarrollaron las fibras con el medicamento. Se hicieron las pruebas iniciales. Falta hacer estudios importantes para evaluar la eficacia y que efectivamente pueda reducir el tamaño tumoral. Falta hacer ensayos en vivo en animales”.Respecto al tiempo para llegar a la aplicación en pacientes, aclaró: “Una fecha exacta no podría dar, porque en esto de la investigación todo se planea de una manera, pero no necesariamente sale en los tiempos que se tenían planeados”.El proyecto se realizó entre el CIACYT de la UASLP y el Instituto Potosino para la Investigación de la Ciencia y la Tecnología. Silva destacó la importancia del trabajo interdisciplinario: “Es muy importante que los investigadores unan esfuerzos porque somos de diferentes formaciones. Cada quien aporta su parte para poder generar un bien común o un bien a la sociedad”.La especialista expresó: “Estoy tratando de poner mi granito de arena para mejorar la sociedad mexicana. Tenemos que unir esfuerzos los investigadores y ser más colaborativos para poder aplicar nuestros conocimientos para un bien común”.LP

Читайте на сайте