La lluvia hará que se pierda el 15 % de la cosecha de aceituna en Córdoba: «Estamos en el límite de la catástrofe»
El oro líquido está por ahora en el suelo y va a perder pureza. El agua no es siempre una bendición para el campo. Cuando llega en exceso también trae problemas y las borrascas incesantes con que ha comenzado este año 2026 causan un daño considerable a uno de los cultivos más importantes de Córdoba: el olivar . La lluvia está impidiendo la recogida de la aceituna, que se encuentra en su momento de maduración y que empieza a caer al suelo sin que los operarios y las máquinas puedan trabajar para llevárselas. No pueden hacerlo mientras el campo esté impracticable . El presidente de Asaja Córdoba, Fernando Adell, lo resumió en una frase: «Es un desastre y estamos al límite de la catástrofe, porque apenas se ha podido trabajar en enero y tampoco se puede en febrero». El tren de borrascas permanecerá sobre la provincia de Córdoba al menos hasta el 14 de febrero y a partir de ahí habrá que esperar a que la tierra seque. La situación «es grave », porque la aceituna que ha caído de los olivos al suelo sigue allí, pero el jugo tendrá una calidad inferior. Una vez que entra en contacto con la tierra, la aceituna adquiere mayor acidez, con lo que el producto es de una calidad inferior. Lo que se saque de allí no será aceite de oliva virgen extra, AOVE, sino aceite lampante, que aunque conserva muchas de sus propiedades, será un producto distinto y también con un precio distinto. En eso coincide con el secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) de Córdoba, Francisco Moreno, que además cree que mucha de la aceituna «se clavará» en el suelo y no será fácil recuperarla. La conclusión no es sólo que el aceite de oliva será de peor calidad para este año, sino que también una buena parte de la cosecha se perderá. ¿Cuanto? Según todas las fuentes, entre el 15 y el 20 por ciento de la aceituna para este año. Lo corrobora además el director general de Dcoop, Rafael Sánchez de Puerta , quien insistió en que «la campaña va tremendamente retrasada y nadie sabe lo que se va a encontrar», porque no ha sido posible pisar el campo. El resultado será que el aforo que se había previsto para toda España, y que según muchos agricultores se había calculado demasiado al alza, no se podrá cumplir. Antes del comienzo de la campaña, se había fijado para toda España en 1.372.000 toneladas y ahora todo el mundo espera «una caída importante». En concreto, la producción estaría en torno a los 1,25 millones de toneladas y quizá llegase a los 1,3, aunque no será fácil. La secretaria general de UAGA-COAG, Carmen Quintero , prevé «una merma considerable» no sólo por la lluvia, sino también por el viento, que ha tirado mucho fruto al suelo. Sí está claro que la aceituna tendrá que esperar. La tarea de recolección se hace a cielo abierto y no es posible hacerla con lluvia, porque el campo está encharcado y ni los tractores ni la maquinaria pueden moverse en esa situación, e incluso los operarios lo tienen muy difícil. «Se quedarían allí varados hasta el verano», explicó el presidente de Asaja de manera muy gráfica. Y una vez que para la lluvia hay que esperar no menos de diez días hasta salir al campo y que no haya barro. Hay variedades que todavía pueden salvarse, como la hojiblanca , que se da en el sur de la provincia de Córdoba, y cuya maduración es más tardía. Ahí queda un poco de optimismo, pero el problema está con la picual, la que se da en la capital y en otros lugares de la provincia, que es más temprana y que ahora el mismo espera el momento en que se pueda recoger. No sólo el olivar se ve perjudicado. La hortícolas de invierno, como la lechuga, el brócoli , la coliflor y la col no se han llegado a recolectar. Lo dice Carmen Quintero, de UAGA, que apunta que «estaban en su punto óptimo para recolectarse y no se ha podido hacer». La patata de invierno no se ha podido tampoco recolectar y gran parte del a siembra se ha retrasado.