El perro, mi heredero
Durante siglos, el heredero fue el hijo. Vino luego el sobrino aplicado, el ahijado agradecido, el nieto prometedor. Hoy, el heredero es el perro. Es estas monadas sensacionales andamos. Hay quien consigna al perro en el notario , cuando llega el testamento. Así, es un perro quien recibe la inversión afectiva, la protección jurídica y el voltaje emocional que antes se reservaban a la descendencia humana. No ha ascendido el caniche sino que ha descendido el adulto, que es como decir que el adulto es un veterano infantil. Es un ejemplo tronante, esta circunstancia, de nuestras épocas de cursilería homicida, donde un galgo tiene mejor sitio en el sofá, o en el Código Civil, que un abuelo. El perro ocupa... Ver Más