Los cordobeses recuperan el Puente Romano tras las horas más críticas del río Guadalquivir
El sol se abrió paso en Córdoba tras una semana con tres borrascas encadenadas, fuertes rachas de viento, lluvia constante y desalojos de más de 800 viviendas en las márgenes del río Guadalquivir. Salió el sol este domingo y con él miles de personas a las calles para aliviar el encierro forzado y encontrar algo de optimismo a los malos momentos vividos. El centro neurálgico de los paseos matutinos y la curiosidad se situó en torno al Puente Romano , cerrado al tránsito desde hace dos días para evitar la concentración de público sobre un caudal desatado y como medida de seguridad. Desde primera hora de este domingo, 'ríos' de cordobeses cruzaban el Puente de San Rafael haciéndose fotos y mirando detenidamente el paso del río a una velocidad mucho mayor a la habitual. O el vecino puente de Miraflores también se convertía en una especie de escaparate privilegiado para ver cómo bajaba el río Grande. Por la calle Amador de los Ríos y Santa Teresa de Jornet 'manaba' otra muchedumbre en busca de un buen sitio en la Ribera para contemplar el espectáculo. Y junto a la Calahorra había hasta cola para hacerse un 'selfie' en la imagen más icónica de la ciudad con el Puente Romano, la Mezquita-Catedral y la Puerta del Puente. Familias, deportistas, vecinos y algún que otro turista se turnaban para contemplar la estampa y hacerse las correspondientes fotos. Alguna aprovechaba para tomar unas cervezas y un aperitivo sentado en la balconada de la propia margen izquierda observando. Pero ninguno de ellos podían imaginar que hacia las 14.00 horas las vallas metálicas instaladas a cada extremo del paso romano iban a ser quitadas para que el puente volviera a llenarse de público disfrutando con prudencia del sol y uno de los paseos más icónicos de Córdoba. Y no tardó en llenarse de personas.