Miopía digital: señales en niños y adolescentes, cómo prevenirla y cuándo acudir al oftalmólogo
La miopía ya no es solo una cuestión genética. En la última década, oftalmólogos y pediatras han constatado un aumento significativo de casos en niños y adolescentes, en gran parte asociado al uso intensivo de dispositivos digitales y a la reducción del tiempo al aire libre. A este fenómeno se le conoce popularmente como «miopía digital». Aunque el término no es un diagnóstico médico en sí mismo, describe una realidad: el exceso de trabajo en visión cercana (móviles, tabletas, videojuegos, estudio prolongado) puede favorecer la aparición y progresión de la miopía en edades cada vez más tempranas. Diversos estudios internacionales apuntan a que, si la tendencia continúa, en 2050 la mitad de la población mundial podría ser miope. En España, las consultas de oftalmología pediátrica han experimentado un incremento notable desde la pandemia, cuando el confinamiento disparó las horas frente a pantallas. La miopía es un defecto refractivo que dificulta ver con claridad los objetos lejanos. Se produce cuando el ojo crece en exceso y la imagen se enfoca por delante de la retina en lugar de hacerlo sobre ella. En la infancia y adolescencia el ojo aún está en desarrollo , por lo que los factores ambientales —como el uso intensivo de visión próxima y la falta de luz natural— pueden influir de manera determinante en su evolución. Detectar la miopía a tiempo es clave para frenar su progresión. Estas son algunas señales frecuentes: Entrecerrar los ojos para ver la pizarra o la televisión, sentarse muy cerca de la pantalla, acercar en exceso los libros o el móvil a la cara, dolores de cabeza frecuentes, sobre todo al final del día, fatiga visual o escozor ocular, bajo rendimiento escolar sin causa aparente y parpadeo excesivo o frotarse los ojos con frecuencia. En niños pequeños, los signos pueden ser más sutiles . A veces simplemente muestran desinterés por actividades que requieren ver de lejos o parecen torpes en juegos que implican coordinación visual. El uso de dispositivos digitales no es el único factor, pero sí uno de los más relevantes. Los especialistas señalan dos grandes causas asociadas: Exceso de visión cercana prolongada y escaso tiempo al aire libre. Aunque no siempre se puede evitar, sí es posible reducir el riesgo o ralentizar su avance mediante hábitos saludables: 1. Aplicar la regla 20-20-20 Cada 20 minutos de trabajo en visión cercana, hacer una pausa de 20 segundos mirando a 6 metros (20 pies) de distancia. 2. Limitar el tiempo de pantalla según la edad • Menores de 6 años: uso muy limitado y supervisado. • De 6 a 12 años: establecer horarios y evitar pantallas antes de dormir. • Adolescentes: fomentar el equilibrio entre estudio, ocio digital y actividad física. 3. Fomentar al menos dos horas diarias al aire libre Especialmente en la infancia. El deporte y el juego exterior son aliados de la salud visual. 4. Cuidar la distancia y la iluminación • Mantener el libro o dispositivo a unos 30-40 cm de los ojos. • Evitar usar pantallas en la oscuridad. • Ajustar brillo y tamaño de letra. 5. Revisiones oftalmológicas periódicas Incluso si no hay síntomas evidentes.