Desmantelado un punto de venta de droga en la calle Ventalomar de Toledo
La colaboración de la Policía Nacional con la Policía Local de Toledo ha puesto fin el menudeo de drogas en un piso de la calle Ventalomar del Polígono residencial por el que se calculan que pasaban cada día entre 30 y 40 personas en busca de cocaína, hachís y marihuana, incluso consumían las dosis en el interior del inmueble. Con esta operación, que hasta el momento suma dos detenidos de 45 y 27 años, el cabecilla de la trama y un colaborador, el barrio del Polígono recupera cierta calma. En el dispositivo ha sido clave la colaboración de la unidad canina de la Policía Local, en concreto del perro K-9, quien el pasado jueves marcó todos y cada uno de los puntos en los que se encontraron más de dos kilos de cocaína con un alto porcentaje de pureza lista para cortar y arrojar unas 20.000 dosis, más de dos kilos de hachís y más de dos kilos de marihuana, además de unos 15.000 euros en efectivo en el interior de una caja fuerte. Pero aún hay más. En un trastero, el cabecilla guardaba objetos robados que los consumidores intercambiaban a cambio de droga. Más de un centenar de artículos como patinetes, bicicletas, herramientas, móviles, tablets y armas blancas y de fogueo, como una pistola simulada. Como ha avanzado Policía Nacional, la investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones en las próximas horas. Los dos detenidos ya han pasado a disposición judicial. El pasado mes de septiembre en la misma calle, Ventalomar, una trifulca multitudinaria por asuntos de drogas mantuvo en vilo a los residentes. En la disputa hubo más de 150 personas implicadas y un coche de alta gama destrozado, además de una mujer de etnia gitana herida a consecuencia de una pedrada. El origen de este conflicto fue el «trapicheo de drogas» presuntamente en el entorno de una familia de origen latinoamericano. Dada la cantidad de droga que se custodiaba en este punto negro, en una zona «conflictiva respecto a los niveles de delincuencia y drogas» del Polígono, los agentes apuntan a que además del consumo local, hasta el piso se desplazaban otros traficantes menores para hacerse con dosis que después ponían en circulación en pueblos de la provincia. La voz de alarma partió de la Policía Local tras las denuncias y quejas presentadas por vecinos de la zona. Según fuentes policiales, para que la operación haya llegado a buen puerto, puesto que el cabecilla suponía que las Cuerpos y Fuerzas de Seguridad estaban tras su pista, los agentes han tenido que realizar «vigilancias discretas» y emplear medios «más sofisticados» para realizar esa labor de vigilancia y control. En rueda de prensa, el subdelegado del Gobierno de España en la provincia de Toledo, Carlos Ángel Devia, ha destacado la coordinación entre el Cuerpo Nacional de Policía y la Policía Local de Toledo en esta y en otras tantas operaciones que llevan a cabo en la capital regional, por lo que ha subrayado el «excelente» trabajo de ambos cuerpos y la colaboración «muy buena» para este golpe contra el narcotráfico. Este mensaje ha sido compartido por el comisario provincial de la Policía Nacional, Manuel Domínguez, quien ha enfatizado en la «sintonía, coordinación y colaboración diaria con la Policía Local, hablamos de una operación conjunta, de un trabajo que es diaria y que hace de Toledo una ciudad más segura».