Pasarelas sobre el vacío y vino del Somontano: el pueblo medieval de Aragón que parece un parque temático natural
En el corazón de la provincia de Huesca se esconde una de las localidades más majestuosas de toda España, y de hecho está incluida en la lista de ‘Los Pueblos Más Bonitos de España’. Se trata, como no podía ser de otra manera, de la villa de Alquézar, un municipio de menos de 330 vecinos que se enclava en un impresionante parque natural, lo que hace que combine un patrimonio arquitectónico excelso con una naturaleza de ensueño que embauca a cualquier amante del turismo rural.
Es una de las cuatro villas oscenses en haber conseguido entrar en el prestigioso listado, y argumentos no faltan, ya que el espíritu medieval que se conserva en su casco histórico es casi inusitado en cualquier otra parte de España, pero a ello hay que sumar una apasionante ruta por pasarelas por uno de los enclaves más fascinantes de Europa. Además, es la cuna de uno de los vinos más exquisitos del país, lo que no hace más que consolidar al pueblo como un destino perfecto para una escapada.
Alquézar, la villa de cuento de hadas en el corazón oscense
El casco histórico de Alquézar está declarado Conjunto Histórico-Artístico y su origen medieval aún perdura, como se puede comprobar a la perfección paseando por sus empinadas calles. Las casas combinan ese carácter del Medievo con la arquitectura popular de Aragón para conformar una población única ubicada en un cañón a orillas del río Vero, uno de los ‘habitantes’ más ilustres de este verdadero tesoro oscense.
Lo primero en lo que reparan los visitantes al acercarse al pueblo es tanto en el castillo como la Colegiata de Santa María la Mayor, que se alza en lo más alto de un cerro y domina toda la villa. Erigida en el siglo IX por los musulmanes y declarada Monumento Nacional hace casi un siglo, esta joya reformada tras la Reconquista presenta un estilo gótico tanto en su templo como en su precioso claustro, aunque la Iglesia de San Miguel (siglo XVII), ubicada en pleno casco urbano, también es digna de visita.
Una vertiginosa ruta por un cañón y un vino exquisito
El cañón en el que se enclava el pueblo da pie a que en la localidad se puedan vivir un sinfín de aventuras, como adentrarse en las conocidas como Pasarelas de Alquézar, un vertiginoso recorrido que atraviesa el corazón del lugar y que serprentea a varios metros de altura sobre el río Vero, algo que no es apto para los más cardíacos pero que sin duda encantará a los entusiastas de la adrenalina.
Además, cerca del municipio hay un gran número de yacimientos prehistóricos con pinturas rupestres que incluso están declaradas Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO, dentro del marco del ‘Arte rupestre del arco mediterráneo de la Península Ibérica’, lo que no hace más que acentuar el estatus de esta localidad de la comarca Somontano de Barbastro como un destino rural espectacular.
Si eso no fuera poco, esta localidad es la cuna de uno de los vinos oscenses más conocidos y reputados en el mundo de la enología, por lo que hacer una excursión a esta localidad de Huesca también es un plan perfecto para los paladares más exigentes. Además, se encuentra a apenas 45 minutos de la capital provincial, por lo que siempre se puede aprovechar para visitar la ciudad.