La mitad del crecimiento del PIB desde 2022 se debe a la llegada de trabajadores extranjeros
La inmigración está siendo, indudablemente, uno de los grandes protagonistas —si no el actor principal— de estos años de crecimiento económico que vive España. Tanto es así que la llegada de trabajadores extranjeros explica aproximadamente la mitad del crecimiento económico que se ha generado entre 2022 y 2025. Del 8,9% que se ha incrementado el PIB entre esos años, los empleados migrantes habrían contribuido con 4,2 puntos, un 47%.
Así se desprende de un informe publicado este jueves por Funcas, el centro de estudios de las antiguas cajas de ahorros. Los investigadores de este think tank reflejan que desde el año 2019 han llegado 1,8 millones de trabajadores extranjeros a España. Una sacudida a la oferta laboral, «sin parangón entre las grandes economías», que ha «ensanchado el potenciao productivo del país».
Los datos muestran que la población de origen extranjero ha crecido un 25% en solo tres años, mientras que la población nacida en el país se ha contraído en 320.000 habitantes. El incremento de la inmigración ha sido más fuerte que en Europa y con un rasgo particular: prácticamente la mitad de los llegados a España procedían de países latinoamericanos.
La inmigración que ha llegado a España estos años explica prácticamente todo el aumento que se ha registrado en la población activa, es decir, en el número de personas que tiene trabajo o lo busca activamente. Concretamente, tres de cada cuatro trabajadores que se han incorporado a la actividad en este tiempo eran de origen extranjero.
El informe de Funcas señala cómo los trabajadores extranjeros han encontrado empleo en sectores con peores retribuciones y que sufrían problemas de escasez de mano de obra. Por ejemplo, los migrantes han ocupado entre el 60 y el 65% de los empleos creados en construcción, hostelería o comercio. Un porcentaje que se eleva hasta el 70% en las actividades administrativas y servicios auxiliares y otros servicios (donde se engloban los servicios personales como peluquerías o gimnasios).
Los investigadores aventuran que este hecho ha permitido que los precios de venta de estos servicios hayan crecido menos que en otros países europeos. Algo que se nota especialmente en la construcción o en la hostelería. «Sin la inmigración, la economía española hubiera respondido vía precios, más que vía producción, al tirón del turismo o la demanda de nueva producción de vivienda», resalta el informe.
Indirectamente, este movimiento habría contribuido a mejorar los salarios de los trabajadores nativos, que se habrían desplazado hacia ocupaciones más productivas y, por tanto, mejor retribuidas. Desde Funcas ven «poco probable» que este proceso haya sido una expulsión de esos oficios. Al contrario, sostienen que los precios más bajos que ha facilitado el empleo migrante han permitido que despeguen las actividades de mayor valor añadido.
Insuficiente para pagar las pensiones
Aun con todo, los investigadores de Funcas sostienen que la inmigración, por sí sola, no resolverá los desafíos que le esperan a la economía española. Entre los que cita la «baja productividad», la «debilidad de las pensiones» y, por ende, «la estrecha base de financiación de las pensiones».