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El mentón humano no evolucionó para una función específica, revela estudio

El mentón humano no surgió por una función específica. Un estudio liderado por la Universidad de Buffalo, en Estados Unidos, determinó que esta característica es un subproducto de la evolución de otras partes del cráneo. La investigación se publicó el 29 de enero en la revista científica PLOS One.

Los humanos son los únicos primates que poseen esta proyección en la mandíbula inferior. Ni los chimpancés, considerados los parientes vivos más cercanos, ni especies extintas como los neandertales presentaban mentón. Esta particularidad permite identificar al Homo sapiens en registros fósiles.

La investigadora Noreen von Cramon-Taubadel explicó que el mentón evolucionó en gran medida por accidente. No surgió por selección natural directa. Se formó como consecuencia de cambios en otras zonas del cráneo.

El equipo analizó tres hipótesis sobre su origen. La primera planteó que la proyección fue resultado neutro de deriva genética. La segunda sugirió que se trató de una selección directa. La tercera propuso que el mentón es un producto residual derivado de la selección de otras características craneales.

Los científicos concluyeron que el mentón encaja en la definición de “spandrel”. El término fue introducido por el biólogo Stephen Jay Gould. Se inspiró en los espacios triangulares que aparecen entre los arcos que sostienen la cúpula de la Catedral de San Marcos. Estos espacios no cumplen una función estructural. Son consecuencia indirecta de la construcción de los arcos.

En biología, un “spandrel” describe una característica fenotípica que surge como efecto colateral del desarrollo. No es una adaptación directa para mejorar la supervivencia.

La investigadora indicó que una característica única no necesariamente fue moldeada por selección natural para cumplir una función específica, como reforzar la mandíbula o disipar fuerzas de masticación.

El estudio no asumió que la selección natural fue el único motor de los cambios evolutivos en la mandíbula. Los científicos pusieron a prueba la hipótesis de neutralidad. Compararon características craneales de monos y humanos para determinar si la evolución ocurrió de forma aleatoria.

El análisis detectó evidencia de selección directa en otras partes del cráneo humano. Sin embargo, las características del mentón se ajustaron mejor a la definición de “spandrel”. Las modificaciones desde el último ancestro común con el chimpancé se relacionaron con cambios en otras zonas craneales.

Implicaciones para la antropología

La investigación cuestionó la tendencia adaptacionista en antropología. Esta corriente suele interpretar cada rasgo físico como resultado de una adaptación específica.

Los autores subrayaron la importancia de evaluar la evolución considerando la integración entre distintos rasgos. El estudio aportó evidencia empírica para matizar interpretaciones centradas únicamente en la selección natural.

*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.

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