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Perros pastores para proteger al guepardo

Abc.es 
En las vastas llanuras de Namibia se libra desde hace años un conflicto entre los ganaderos y uno de los animales más emblemáticos de África: el guepardo. Rápido, sigiloso y altamente vulnerable, este felino ha pagado un alto precio por convivir con el ser humano ya que más del 90% de los guepardos salvajes del mundo viven fuera de áreas protegidas, compartiendo territorio con comunidades agrícolas que dependen del ganado para sobrevivir. Durante la década de 1980, esta convivencia se volvió insostenible y os ataques al ganado provocaron represalias masivas y la población de guepardos en Namibia se redujo a la mitad. Frente a esta crisis, el Cheetah Conservation Fund (CCF) implementó en 1994 un programa pionero que cambiaría la relación entre humanos y fauna silvestre: el Programa de Perros Guardianes de Ganado. Los protagonistas de este programa son perros de las razas Kangal y Pastor de Anatolia, originarios de Turquía y utilizados desde hace más de 6.000 años para proteger rebaños. Inteligentes, independientes y resistentes, estos perros se adaptan al clima extremo y al terreno de Namibia. Criados en la granja modelo del CCF, los cachorros son entregados a los ganaderos cuando tienen alrededor de once semanas de edad. Desde ese momento, se vinculan con el rebaño como si fuera su familia. Además, no atacan a los depredadores ya que su estrategia es disuasiva, de manera que ladran, se interponen y dejan claro que el ganado no está solo. Los agricultores reportan una reducción de entre el 80 y el 100% en las pérdidas de ganado causadas por guepardos y otros carnívoros. Como consecuencia directa, los asesinatos de guepardos han disminuido drásticamente. A día de hoy, más de 800 perros guardianes han sido asignados en Namibia, Sudáfrica y Tanzania, convirtiendo al programa en uno de los más exitosos del CCF, ya que no solo protege a la fauna silvestre, también transforma la vida de las comunidades rurales. Con un perro guardián vigilando el rebaño, muchos niños ya no tienen que pasar el día pastoreando y pueden asistir a la escuela. «Los namibios, que antes consideraban a los guepardos una plaga sin valor, ahora declaran con orgullo que su país es la Capital Mundial del Guepardo», afirma la doctora Laurie Marker, fundadora del CCF. Cada perro cuesta a la organización más de 1.500 dólares al año, incluyendo entrenamiento, alimentación, vacunas y seguimiento veterinario. Gracias al apoyo de donantes internacionales, especialmente de Canadá, el programa sigue creciendo y permite incluso apadrinar un perro pastor como forma directa de contribuir a la conservación. CCF lleva a cabo toda una estrategia para reducir el conflicto entre humanos y vida silvestre que incluye investigación científica, monitoreo remoto con collares satelitales, cámaras trampa, educación comunitaria y una línea de ayuda disponible las 24 horas para agricultores que enfrentan problemas con depredadores. Además, iniciativas como Future Farmers of Africa capacitan a ganaderos en técnicas de manejo sostenible del ganado y la fauna, demostrando que la conservación no es un obstáculo para el desarrollo, sino una oportunidad.

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