World News

Baby Pelón, la historia detrás del muñeco español que recauda millones para mejorar la vida de los niños con cáncer

Abc.es 
Si hay algo que caracteriza a Mónica Esteban, dicho por ella, es que es «muy pesada». Cuando tiene algo entre ceja y ceja, no para hasta que se sale con la suya. Hace 16 años, cuando aún era directora creativa en una agencia de publicidad, supo de la historia de Aarón, el hijo de una conocida al que le acababan de diagnosticar un neuroblastoma , un tipo de cáncer infantil muy agresivo. Y con él empezó todo, el germen de Juegaterapia, la fundación que quiere humanizar los hospitales de España y ahora también los de otros países. «Yo tenía una consola en casa con la que nadie jugaba y pensé que sería un buen regalo para Aarón porque estaba muy aburrido en el hospital. Su mamá nos dijo que a él no le hacía falta, pero que había otro niño, Jorge, que estaba muy triste y le iba a venir muy bien. La reacción del niño fue que, de estar súper apagado y no querer levantarse, empezó a jugar, a comer, a colaborar con los médicos y las enfermeras. Nos dijeron que había sido un cambio enorme con una cosa tan sencilla como una consola», rememora la presidenta de la fundación durante una charla con ABC en el club que inauguraron el pasado junio en su sede de Madrid. Allí, los pequeños tienen, cuando salen del hospital, un espacio terapéutico y de ocio que les ayuda a volver a su vida normal. En el mismo espacio, nos encontramos con las familias de los niños que han participado en la última campaña de la fundación, con motivo del Día Internacional del Cáncer Infantil , que se celebra este domingo. Padres e hijos se mueven por el espacio con confianza. Mónica y otros miembros de Juegaterapia los saludan con un gran abrazo. Están como en casa. Los pequeños van a verse por primera vez en el videoclip que protagonizan como parte de la campaña 'La felicidad de las pequeñas cosas'. Se trata de una divertida versión del tema 'Felicidad' de Romina y Albano, en el que nos recuerdan que la alegría está en cosas tan sencillas como comerse un helado, volver al cole, pasear al perro o sentir el sol en la cara. Por allí también está Marco, de 22 años, que fue paciente cuando tenía 17 y ahora es voluntario . Viene de hacer un examen, pero con ganas de echar una mano. «Mi primer contacto con Juegaterapia fue cuando estuve ingresado. Llegó un celador a mi habitación y me preguntó si quería una Play, una Nintendo o un móvil», recuerda entre risas. «Un mes encerrado y poder tener una consola significa que no vas a estar pensando todo el rato en lo que tienes. Yo le eché un montón de horas porque era mi forma de distraerme. Tienes la quimio puesta, pero te pones a jugar a la Play y te olvidas si estás en el hospital, en el cuarto de tu casa o dónde sea», asegura. Ahora, plenamente recuperado, quiere «devolver» todo lo que hicieron por él: «Como voluntario me gusta ayudar en todo lo que pueda. A mí me dicen haz el pino para que los niños se rían y yo me pongo a hacer el pino». Pero para entender cómo han llegado hasta aquí volvamos al principio. La primera consola la entregaron hace 16 años en el Hospital San Rafael. Después llegó la primera donación grande, de 20 dispositivos, en la planta de oncología pediátrica del Hospital La Paz. Y a día de hoy están en todos los hospitales de España que tienen oncología infantil, ya sea regalando tablets y consolas o mediante los proyectos arquitectónicos de humanización de los espacios sanitarios . Las dos obras más icónicas que han llevado a cabo hasta el momento son el jardín en la azotea del Hospital Materno Infantil La Paz , con sus características setas que pueden verse desde la Castellana; y la espectacular reforma del Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid . Para demostrar que 'La quimio jugando se pasa volando' no era sólo un lema, encargaron un estudio a investigadores de La Paz y a Mario Alonso Puig , que se publicó en la revista científica «Journal of Medical Internet Research», y confirmaron que cuando un niño enfermo juega, siente menos dolor . Como sostén económico de estos proyectos están los socios particulares y las empresas que colaboran con la fundación, pero su principal fuente de financiación, desde que los lanzaron en 2014, son los populares Baby Pelones . Más de un 60% de sus fondos provienen de la venta de estos muñecos . Una historia de éxito, a pesar de que muchas jugueteras no creyeron en su idea. «Me puse en contacto con varias y cuando les propuse hacer un muñeco calvo, enfermo de cáncer, se echaron las manos a la cabeza y me dijeron: 'No vas a vender ni uno. Nadie va a comprar un muñeco enfermo y calvo'. Y yo que soy muy pesada dije: 'eso ya lo veremos'», recuerda. Pero hubo una fábrica que sí creyó, Muñecas Arias. No se equivocaron. A día de hoy, se han vendido 2,4 millones de unidades en todo el mundo. Y durante más de dos años fue el juguete con más ventas en España. «Se ha convertido en un icono de la lucha contra el cáncer», afirma orgullosa Mónica Esteban. Los Baby Pelones han permitido que Juegaterapia cuente con «un pulmón financiero». «Son ese oxígeno que te permite, por ejemplo, adelantar el dinero y empezar una obra tan ambiciosa como la que hicimos en el Niño Jesús. O en el Hospital de Málaga, que hemos hecho un jardín de 1,4 millones de euros. Un millón proviene de donaciones de colegios, empresas, y particulares, y 400.000 euros han sido íntegros de las ventas de los Baby Pelones. Para nosotros son fundamentales», asegura la presidenta de Juegaterapia. Por estos muñecos conocía Vanesa la fundación antes de que a su hijo Jesús, de 8 años, le diagnosticaran un cáncer el año pasado. «Nosotros siempre hemos colaborado con ellos a través de los bebés pelones. Casi todos los años en la carta a los Reyes iba uno de regalo», cuenta. El pequeño es uno de los niños que aparece en la nueva campaña de la fundación, que también incluye el lanzamiento de los « saquitos de la felicidad «, un artículo solidario que, cuando lo aprietas, libera las risas de tres peques en tratamiento: Emily, Otto y Rosa, y cuyos beneficios también van destinados a proyectos. Aquellos muñecos con pañuelo que nadie quería fabricar han dado el salto internacional. Los fondos recaudados se destinan a proyectos en hospitales del país donde se venden: «Hemos hecho la primera sala de cine infantil en el Instituto Portugués de Oncología (IPO) de Lisboa; en Italia, los fondos van a ir al Hospital Gemelli De Roma; en Colombia, vamos a hacer un jardín en Medellín, en el Hospital Pablo Tobón. Ahora vamos a Francia, y venimos de Al Ain, entre Dubai y Abu Dabi, donde hay un hospital que no tenía nada decorado y que detectamos que podía ser susceptible de humanizar. Necesitamos distribuidores para que los Baby Pelones se vendan por todo el mundo y podamos seguir haciendo proyectos en hospitales de todos los países. Ese es el futuro». concluye. Las ventas también permiten invertir en becas de investigación de cáncer infantil. Aunque el 80% de los niños se curan, otros, como Aarón, el pequeño por el que nació la fundación, fallecen. En homenaje a estos pequeños, Juegaterapia ha entregado fondos al CNIO para neuroblastoma y tumores cerebrales. También al GEIS para sarcoma de Ewing , con el dinero recaudado por el Baby Pelón de Elena Huelva , la joven que visibilizó en redes su batalla contra esta enfermedad y que falleció el 3 de enero de 2023. «A ella le hacía muchísima ilusión tener un Baby Pelón y corrimos mucho. La fábrica trabajó por la noche para llegar a tiempo . Salió en diciembre y ella falleció el 3 de enero. Pero lo tuvo en sus manos y lo disfrutó. Quiso que fuera para el estudio del sarcoma de Ewing. En el Niño Jesús también tenemos otro proyecto de investigación e iremos sacando más becas. Se lo debemos a los niños que no han podido salir adelante».

Читайте на сайте