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Los pecados que el continuismo debe descontinuar

Aunque Laura Fernández se promocionó en campaña como la quintaesencia del continuismo, de todo corazón espero que la mandataria electa desista de darle continuidad a una serie de prácticas nocivas para los costarricenses.

La inacción del gobierno frente a la ola de violencia que azota al país es inadmisible. Ya basta de lavarse las manos. Ya basta de echarles la culpa a los demás. Ya basta de ignorar el dolor de las familias de las víctimas inocentes y el temor del resto de la sociedad.

En medio de esta crisis, resultaría imperdonable darle continuidad a la campaña de desprestigio contra magistrados, jueces, fiscales y agentes judiciales, y seguir reteniendo recursos para combatir el crimen, como estrategia para encubrir la ineficacia gubernamental.

Iniciativas “bukuleanas” como la construcción de una megacárcel y el levantamiento de las garantías individuales evidencian una visión populista y superficial, además de peligrosa, sobre un problema que exige la intervención más compleja de la historia.

Otra táctica a la que la apóstol del continuismo no debe darle continuidad es al discurso “vuelapuentes” del actual mandatario, el cual ha sido origen de una confrontación institucional que ningún beneficio ha dejado a los costarricenses.

Insistir en los berrinches, los escándalos fabricados y los ataques al cuerpo sería un error garrafal en momentos en que el país urge de convocar a sus mejores talentos, utilizar las mejores prácticas y seguir los mejores caminos para salir del estancamiento.

Por otra parte, el futuro gobierno debe frenar la práctica de inventar atajos jurídicos intransitables para saltarse con garrocha los procedimientos administrativos y los controles legales establecidos para garantizar el buen uso del dinero de los contribuyentes.

El país requiere que los contratos, las reformas y las compras públicas se escriban con buena letra, con rigor técnico y a prueba de “cariñitos”, para que puedan superar los necesarios procesos de revisión con la mayor limpieza y agilidad posibles.

Por último, dado que doña Laura Fernández alabó la democracia tras ganar las elecciones, sería de esperar que en su gobierno cesen las ofensivas contra el Estado de derecho, la libertad de expresión y la libertad de prensa.

Todos estos son pecados que el continuismo debe descontinuar, para beneficio de todos los habitantes de nuestro país.

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