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¿Demasiado dinero en el banco? Pasos para sacarle partido al ahorro devorado por la inflación

Abc.es 
Un billón largo de euros (con b) intactos en todo tipo de cuentas corrientes. ¿Y qué hace todo ese dinero ahí? Parado, sin producir nada. ¿Por qué? Por temor a perderlo si lo invierten; por la incertidumbre al decidir dónde dejarlo; y por la falta de una guía clara a la hora de moverlo en un entorno en el que aún resuenan los ecos de los grandes desplomes del mercado. Aunque los españoles siguen guardando la mayor parte de sus ahorros en depósitos, el interés por dinamizarlo ha comenzado a cambiar. Mínimamente, sí. Pero ya hay un punto de inflexión. Casi un tercio del patrimonio de las familias sigue en las cuentas del banco, un lugar seguro, pero donde la inflación se lo come a bocados: ese dinero vale hoy un 20% menos que hace cuatro años. Pero también están los fondos de inversión, donde los ciudadanos destinan más de 17% de su patrimonio, un máximo histórico, según Inverco. Es decir «en los últimos años estamos notando un importante interés», explica Alejandro Gervás, director comercial de Mutuactivos.   «La tendencia está cambiando», apunta. Lo que más preocupa sigue siendo la seguridad y el riesgo que se asumen. «La primera duda que suelen plantear algunos clientes es '¿Voy a perder mis ahorros?'», explica Alejandro Gervás. Además, hay otro riesgo vinculado a la duración de esas inversiones. Es decir, los españoles siguen enfocándose en obtener mucho dinero en poco tiempo . «Aquí es necesario un proceso más bien pedagógico para explicar que el mayor potencial esté en la renta variable», indica este experto. Es decir, hay que saber esperar. El origen de este temor se remonta a las quiebras de bancos y cajas; pero también se explica por las inversiones en productos que no se entendían , como las preferentes; de las crisis financieras; y de la inestabilidad geopolítica... «Es entendible que con toda esta información, su decisión no sea 'diversifico mejor' sino 'mejor no tocar nada que no entienda'», apunta Javier Hombria, profesor del Máster en Bolsa y Mercados Financieros del IEB. El depósito bancario o la cuenta triunfan porque el ahorrador «se refugia en lo que entiende», explica Antonio Castelo, de iBroker. «El problema no es que tengan muchos depósitos, sino que tienen demasiados depósitos para sus objetivos a largo plazo», apunta. Una cosa es guardar ante imprevistos y otra es no mover el dinero que no precisemos porque «nos empobrecemos de forma silenciosa», indica. La primera regla básica dice que hay que invertir el dinero que no se vaya a necesitar. Todas las familias deberían contar con un fondo de emergencia para afrontar los gastos más necesarios del día a día e incluso los inesperados, como el coche o el electrodoméstico que se rompe. El Banco de España recomienda tener ese fondo para cubrir el equivalente a entre   tres y seis meses de gastos fijos. Es decir, si tenemos unos gastos de 1.000 euros al mes, sería necesario tener en la cuenta entre 3.000 y 6.000 euros como colchón. Algunos expertos, como Javier Hombria, dan un paso más allá apuntando que son necesarios hasta nueve meses y no de gastos, sino de ingresos, «porque los gastos no los controlamos y los ingresos sí sabemos cuáles son». Para una nómina de 1.800 euros necesitaríamos guardar más de 16.000 euros. A partir de ahí, ya se puede invertir. Una vez que se decida mover el dinero, es recomendable hacerlo siempre con productos sencillos, baratos y diversificados. «La inversión debe ser un complemento al depósito, no un sustituto del depósito», recuerda Antonio Castelo. Para ello hay que buscar alternativas con las que cada ciudadano comprenda para saber dónde está dejando su dinero y huyendo de las recomendaciones de familiares o internet que resulten llamativas pero que puedan acabar en problemas futuros.   Además, debe tratarse de activos que no impliquen demasiados gastos en comisiones . Y siempre hay que calcular si los impuestos juegan a nuestro favor con esas inversiones. Porque, por ejemplo, el traspaso de dinero entre fondos no tributa ante Hacienda. Solo lo hace cuando se recupera finalmente el dinero invertido. Y, sobre todo, no dejar todo el dinero en la misma cesta, sino ampliar la mirada... Un poco aquí, otro poco allí... Los expertos insisten en que cuando se mueve el dinero hay que asumir dos realidades: posibilidad de pérdidas en un momento determinado y altibajos inesperados. Los asesores recomiendan otra práctica que no suele estar naturalizada entre los españoles: invertir todos los meses. No se trata de dejar el dinero en un producto a principios de año y esperar a que se revalorice. Sino comenzar con pequeñas aportaciones, mes a mes, con un día fijo, para comprobar cómo evoluciona ese producto. Tampoco hace falta sacar todo el dinero que nos 'sobre' del banco para invertirlo rápidamente. Es cuestión de ir probando diferentes productos con dos claves: dejarse asesorar por profesionales cualificados. Y evitar los cantos de sirena que nos lleguen de conocidos o de internet que prometen grandes ganancias en poco tiempo y sin arriesgar. Otra de las claves por las que ahora se mira más a la inversión y menos a ese ahorro clásico tiene que ver con la evolución de los tipos de interés en los últimos años. Esa tendencia a positivo, después de muchos años con el precio oficial del dinero congelado en el 0%, e incluso el euríbor en un negativo histórico, es la que «ha permitido ofrecer a los clientes soluciones de renta fija con objetivos de rentabilidad atractivos y bajo riesgo», señalan en Ibercaja Gestión. En este tipo de procesos, esa firma apostó primero por la deuda pública a corto plazo para después ir virando hacia estrategias un poco más de riesgo y retorno, para acabar con las recomendaciones a largo, cuando ya los tipos de interés tocaron techo. Es decir, en el estreno se puede optar por algún producto que da seguridad, como las Letras del Tesoro, ya que ofrecen una rentabilidad concreta al dejar ahí el dinero y solo hay que esperar a que venza el plazo. Quienes quieran dar un paso más allá pueden encontrar en los fondos de inversión de menos a más arriesgados una oportunidad para adentrarse en este mundillo financiero. Alejandro Gervás, de Mutuactivos, recuerda que «el mayor potencial está en la renta variable, pero que para invertir en estos productos con buenos resultados hay que tener un horizonte amplio ». Y siempre tomando como referencia una consigna: entrar a una inversión cuando todo sube y salir cuando llegan las caídas. Ese tipo de comportamiento son los que pueden arruinar nuestro patrimonio.  

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