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Esfuerzo oportuno y coordinado

Durante más de seis décadas, Cuba ha estado sujeta a medidas coercitivas unilaterales debido al férreo bloqueo estadounidense cuyos efectos han sido documentados en distintos sectores, incluida la educación.

De acuerdo con estimaciones sectoriales, estas restricciones han generado pérdidas significativas. Junto a las metas prioritarias del país para poder sostener en alto la educación, sobresale el acompañamiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que propone articular esfuerzos en torno a acciones concretas que reduzcan vulnerabilidades del sistema de enseñanza y aprendizaje.

Al respecto, Cira Piñeiro, viceministra primera de Educación, agradeció la contribución de ese organismo internacional al fortalecimiento de las capacidades docentes y de las comunidades educativas del país.

Por su parte, Anne Lemaistre, representante de la Unesco en Cuba y directora de la Oficina Regional en La Habana, informó sobre los resultados de las acciones derivadas en el apoyo a la continuidad del sector educativo en el actual contexto de emergencia.

 Además, hizo un llamado a los socios internacionales a sumar esfuerzos de la cooperación global para apoyar la continuidad de la educación en la Isla.

Se trata —dijo— de garantizar que cada niño y adolescente pueda continuar aprendiendo.

«En este contexto, la Unesco junto al Ministerio de Educación (Mined), monitorea y evalúa de manera continua los riesgos e impactos en sus áreas de mandato, con especial atención en la continuidad educativa y la protección del derecho a la educación», subrayó.

Entre las urgencias se señalan las acciones con vistas a lograr sostenibilidad energética, que implica que el 50 por ciento de las escuelas en Cuba tenga acceso a fuentes renovables.

Para el futuro inmediato se prevé que los estudiantes más afectados tengan acceso a materiales escolares y al desarrollo de habilidades, mientras cerca de 25 000 jóvenes permanezcan liderando proyectos de resiliencia comunitaria.

«Cada día sin combustible compromete la alimentación escolar, el transporte de docentes y estudiantes y la electricidad necesaria para sostener los programas educativos», remarcó la funcionaria.

Por su parte, en respuesta a los daños provocados por el huracán Melissa en las provincias de Granma y Santiago de Cuba, la Unesco, en coordinación con el Mined, desplegó recientemente la ruta Reconstruir la Esperanza, una intervención integral orientada a restablecer el aprendizaje y fortalecer la resiliencia de las comunidades educativas.

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