World News

El sano bailongo de los fines de semana en el parque de Alajuela

Los fines de semana, un grupo de adultos mayores de distintas partes de Costa Rica nos reunimos en el parque Central de Alajuela para armar, con alegría y entusiasmo, un sano bailongo.

Ahí dejamos de lado los años y recordamos que la vida también se celebra con música, amistad y respeto. Sinceramente, hacemos lo que podemos para complacer a las damas con una pieza bien bailada, una sonrisa sincera y el caballeroso estilo de antes. Si algunos lucimos bigote blanco, lejos de ser una desventaja, es quizá nuestro último y orgulloso atractivo: la huella visible de la experiencia y de una vida vivida con trabajo y dignidad.

Estas reuniones no solo nos mantienen activos físicamente, sino también vivos en el espíritu. Son espacios de convivencia, salud emocional y comunidad, que merecen ser valorados y apoyados como ejemplo de envejecimiento activo.

Gracias a don Roberto Thompson, alcalde de Alajuela, por apoyar a las parejas bailarinas orgullosas de seguir bailando y disfrutando la vida.

Jaime Morera Monge, Alajuela

¿Y los empleados del BCR?

La intención de vender el Banco de Costa Rica (BCR) para saldar la deuda del Estado con la CCSS fue uno de los primeros anuncios de la presidenta electa. Desde entonces, se han discutido aspectos técnicos como los resultados financieros de esa entidad y si realmente así se aportaría a la sostenibilidad del régimen de IVM.

Sin embargo, poco se ha dicho sobre el destino de los trabajadores del BCR. ¿Qué ocurrirá con ellos si la venta se concreta? ¿Bastará con el pago de sus prestaciones legales? ¿Se ha considerado el impacto que esta decisión tendría en sus familias y en personas que han dedicado décadas de servicio a la institución?

Más allá de los números y los análisis financieros, este debate también debe contemplar la dimensión humana. Una eventual venta tendría consecuencias para cientos de trabajadores. El país merece una conversación completa sobre este tema, no solo una que aborde lo financiero.

Ronald Zúñiga Castro, San Francisco de Heredia

Pilatos y pilar

La seudosociedad jaguar, a mucha deshonra para el símbolo patrio, empieza a vislumbrar un especimen que, sigiloso, sale del bosque luego de la borrachera electoral. Se trata del tal Pilatos, acostumbrado a lucirse desde un pilar, que ahora se lava manos, reparte culpas y salva su propia tanda. Es muy fácil hacerlo a destiempo, luego de alentar tanto odio, división y desinformación.

Cuando la Costa Rica ética y decente exigía al menos un párrafo coherente –una sola explicación lógica con diagnóstico, datos y propuesta de política pública– para responder al narcotráfico, al crimen organizado y a los femicidas, el tal Pilatos mudo se vanagloriaba desde su reluciente pilar. Ahora, Pilatos empieza a recogerse los chingos y a pegar brinquitos fuera del bosque.

Alejandro Vargas Johansson, Naranjo

Cartas por WhatsApp

Estimados lectores: recibimos cartas a la columna también por WhatsApp. El número es 6135-0204. Por favor, anoten al pie de su texto, en un mismo mensaje, su nombre completo y lugar de residencia. No publicamos textos si la redacción está enteramente en mayúsculas, tampoco si contienen comentarios ofensivos o lenguaje soez, ni si se sustentan en noticias falsas. La Nación se reserva el derecho de publicación y edición.

Artículos de opinión

Para enviar un artículo de opinión a la sección “Foro”, el texto no debe sobrepasar los 4.500 caracteres con espacios, debe estar bien escrito y ser conciso. Además, es necesario adjuntar una copia de la cédula por ambos lados e indicar su profesión u oficio.

El texto debe enviarse al correo foro@nacion.com en un documento de Word u otro formato editable y debe ser exclusivo para La Nación.

Читайте на сайте