World News

Cataluña es la comunidad con más plazas sin cubrir tras el MIR, que deja 500 en toda España

Abc.es 
El pasado mayo, el sistema sanitario vivía un hito que no se daba desde la pandemia de Covid-19. Por primera vez en los últimos años, todas las plazas de médicos, enfermeras o psicólogos ofertadas tras la prueba de Formación Sanitaria Especializada —o examen MIR en el caso de los facultativos— se agotaban, un hecho que fue aplaudido tanto por profesionales como por autoridades después de que en las convocatorias anteriores hubieran quedado puestos que nadie elegía, sobre todo de medicina familiar y comunitaria. Pero ahora los datos oficiales muestran que no todas se han ocupado: hubo 396 no incorporaciones y 152 renuncias, es decir, 548 plazas de especialistas que actualmente están desiertas o lo que es lo mismo, 548 profesionales menos en la sanidad pública que los que correspondería. Según los datos facilitados por el Ministerio de Sanidad a ABC a través del Portal de Transparencia, Cataluña es la comunidad donde más plazas desiertas quedaron, con 26 renuncias y 92 no incorporaciones, 118 en total. Bien es cierto que es una de las autonomías que más ofrecía, pero la oferta era levemente superior en Madrid y las plazas sin cubrir en la región son casi la mitad (49). La oferta catalana era igualmente similar a la de Andalucía, que también queda por detrás en puestos desiertos (85). La no incorporación implica que el profesional al que se le ha adjudicado la plaza ni siquiera llega a firmar el contrato al no presentarse en su puesto cuando llega el momento, mientras que en las renuncias los residentes de primer año sí se incorporan a la plaza que les corresponde pero la terminan abandonando por diversos motivos, como puede ser que tras probar la especialidad se den cuenta de que no quieren dedicarse a ella. La resolución, firmada por el recién nombrado director general de Ordenación Profesional del ministerio, Miguel Ángel Máñez, no especifica qué plazas corresponden a Medicina y cuáles a Biología o Farmacia en especialidades coincidentes, como puede ser el caso de análisis clínicos o microbiología y Parasitología, por lo que no es posible determinar con exactitud cuántas de esas 548 plazas son de médicos. Pero se intuye, dado el elevado número de los puestos desiertos en especialidades puramente médicas, que son una gran mayoría. Así, 294 plazas corresponden a medicina familiar y comunitaria. Aunque se trata de un número elevado, mejora la situación respecto al año anterior, cuando se ofertaron algunas menos y quedaron sin cubrir más de 400. Otras 19 corresponden a medicina preventiva y salud pública; 13 a medicina interna; 12 a medicina del trabajo; 11 a medicina intensiva; 10 a geriatría; 7 a Cirugía General y del aparato digestivo y otras 7 a psiquiatría, entre otras. Por su parte, las renuncias a plazas de enfermería llegan casi al centenar. Concretamente, son 97 los puestos que han quedado vacantes, sobre todo para especializarse en enfermería geriátrica (33) y en enfermería familiar y comunitaria (28). El Ministerio de Sanidad, consciente de esta problemática, trabaja en un sistema de repesca para la convocatoria de este año con el objetivo de que las plazas que queden sin cubrir sean las mínimas. Pero los residentes creen que la causa principal de este abandono se debe a las condiciones laborales. «Si realmente se mejorara el sistema de formación y las condiciones de trabajo de los residentes, probablemente mejorarían estos datos», señala Daniel Selva, secretario general de la Asociación MIR España. Resalta Selva los datos de las plazas que quedaron sin cubrir en medicina familiar y comunitaria, «probablemente la especialidad que más sufre la sobrecarga asistencial». Los residentes creen que tienen la receta para reducir estas cifras: mejorar los sueldos, reducir la jornada ordinaria o garantizar los tiempos de descanso. «Es imperativo mejorar esas condiciones para que no se pierda talento», reitera el secretario general de los MIR.

Читайте на сайте