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A diferencia de los mayores de 55, los jóvenes de 18 a 34 muestran más problemas para afrontar retos diarios

Un relevamiento internacional que por sexto año mide el estado mundial de la salud mental y el bienestar detectó un deterioro sostenido en adultos de 18 a 34 años. El estudio señaló un aumento de dificultades para afrontar problemas cotidianos en el trabajo, el estudio y la interacción social. El contraste se da frente a la población de 55 años en adelante, que presenta mayor resiliencia en el día a día.

La neurocientífica Tara Thiagarajan, fundadora de Sapien Labs en Washington, resumió que casi la mitad de los jóvenes adultos sufre problemas de salud mental de importancia clínica. Indicó que estos afectan de manera sustancial la capacidad de desenvolverse de forma productiva en la vida diaria. Señaló que la proporción supera en más de cuatro veces la de sus padres y abuelos y que cada generación más joven muestra una disminución mayor.

El informe forma parte del proyecto La mente mundial, una base de datos con información de más de 2,5 millones de participantes en más de 100 países y distintos idiomas. Todos los participantes tienen acceso a internet, requisito indispensable para completar el cuestionario en línea que permite estimar el Coeficiente de Salud Mental (MHQ).

El MHQ se expresa en una escala que va de -100, considerado angustiado, a 200, considerado prosperando. El promedio mundial es 66. Ese valor corresponde a personas que indican poder ser totalmente productivas el 70% del tiempo, es decir, 21 días al mes. El equipo aclaró que ese promedio oculta una tendencia subyacente en la que cada generación más joven se encuentra peor. En todas las regiones, los mayores de 55 obtienen mejores resultados que el grupo de 18 a 34 años.

La especialista regional Silvia Blitzer Golombek explicó que el coeficiente no mide únicamente depresión o ansiedad ni satisfacción con la vida. Señaló que se trata de una métrica compuesta que agrega la valoración de 47 capacidades y problemas emocionales, sociales y físicos que influyen en la habilidad para funcionar de manera efectiva en la vida diaria.

El cuestionario demanda unos 15 minutos. Solicita calificar del 1 al 9 habilidades como la flexibilidad ante cambios, la regulación emocional, la capacidad de iniciar y completar tareas, la calidad del sueño, el aprendizaje de nuevas destrezas y la interacción social. Los participantes reciben recomendaciones de autocuidado. La organización excluyó respuestas que no resultaron fáciles de comprender, evaluaciones completadas en menos de 7 minutos y cuestionarios con el mismo valor en todas las respuestas.

El informe identificó cuatro factores determinantes del deterioro observado. El primero son los vínculos familiares y sociales. En Latinoamérica, Argentina ocupó el segundo lugar después de República Dominicana en importancia de la cercanía familiar. El 70% de los participantes declaró vínculos estrechos con familiares y amigos.

El segundo factor es la espiritualidad, no solo religiosa. Tanto en mayores de 55 como en jóvenes se registró una disminución en su relevancia. Puntajes más altos en espiritualidad se asocian con menor depresión, menos pensamientos suicidas y mayores habilidades para afrontar la vida. El declive se vinculó con diferencias de hasta 20 puntos en el MHQ entre jóvenes con niveles altos y bajos.

El tercer factor es el acceso temprano a smartphones. Finlandia registra el acceso más temprano a esta tecnología a los 10 años y Tanzania el más tardío a los 18. El acceso antes de los 13 años se asocia con ideación suicida, agresividad y desconexión social en la adultez.

El cuarto factor es el consumo de alimentos ultraprocesados, el estudio indicó que estos productos, asociados con enfermedades crónicas, explican entre 15% y 30% de la carga total de problemas de salud mental.

El debilitamiento de los vínculos familiares cuadruplica el riesgo de angustia mental clínica. El informe también señaló que la densidad de psiquiatras o terapeutas en un país no se asocia con el estado de salud mental de su población.

Entre las recomendaciones de autocuidado figuran limitar o eliminar el consumo regular de ultraprocesados, priorizar la familia y prácticas que enriquezcan el espíritu sobre la cultura digital y no entregar smartphones antes de los 13 o 14 años, con preferencia por dispositivos sin acceso a internet.

*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.

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