Guerra EE.UU. con Irán: el “nefasto” pronóstico de Pablo Álvarez sobre su impacto en la economía chilena
La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la posterior respuesta iraní, no solo reactivaron el riesgo de un conflicto regional ampliado en Medio Oriente, sino que también abrieron un intenso debate político en Chile. Mientras el Gobierno condenó la escalada y apeló al derecho internacional, la Oficina del Presidente Electo valoró la acción militar. En conversación con nuestro medio, el doctor en Ciencias Sociales y experto en historia contemporánea de Medio Oriente, Pablo Álvarez, advirtió sobre las consecuencias económicas globales y cuestionó el tono adoptado por la Oficina del Presidente Electo.
La nueva escalada militar en Medio Oriente, marcada por el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, volvió a instalar el fantasma de una guerra de mayores proporciones, con efectos que, según los expertos, trascienden con creces las fronteras regionales.
Para Chile, país pequeño y altamente dependiente del comercio exterior, las repercusiones podrían sentirse con fuerza. Así lo planteó Pablo Álvarez, doctor en Ciencias Sociales de nuestra casa de estudios, especialista en historia contemporánea de Medio Oriente y sus vínculos con América Latina.
“Es difícil anticipar las consecuencias el conflicto porque estamos más o menos lejos, pero evidentemente hay cuestiones que son obvias. Por ejemplo, el precio de los hidrocarburos, el precio internacional del petróleo, lo que significa para el tránsito internacional, los turistas que van al Medio Oriente y para las relaciones internacionales”, explicó.
Bombardeo israelí en Teherán (14/6/2025). REMITIDA / HANDOUT por IRÁN.
El académico subrayó que, aunque geográficamente distante, el territorio nacional no está aislado de los impactos de una crisis de esta magnitud. “Chile es un país chico, medio alejado, pero que depende mucho del comercio internacional, entonces obviamente como la economía internacional se resiente, a nosotros nos afecta”, sostuvo.
“La repercusión global va a ser enorme, porque los precios de los hidrocarburos van a seguir aumentando, la inestabilidad va a seguir aumentando y el comercio internacional se va a resentir muchísimo. Y entonces se nos viene una temporada muy, muy, muy nefasta”, advirtió.
A su juicio, el conflicto difícilmente se resolverá en el corto plazo. “Esto va a seguir repercutiendo, va a seguir escalando, porque esto va a tardar mucho en solucionarse”, afirmó, apuntando a que la inestabilidad política y militar en la zona continuará presionando los mercados internacionales.
Multilateralismo en cuestión
Más allá del impacto económico, el académico planteó una preocupación de fondo: el debilitamiento del derecho internacional y de las instituciones multilaterales.
Consultado por las declaraciones de la Oficina del Presidente Electo, que calificó la reacción iraní como una sobrerreacción y valoró el esfuerzo de Estados Unidos e Israel por “reestablecer la seguridad nuclear”, Álvarez fue crítico respecto del enfoque adoptado.
Para el experto, el principio rector de la política exterior chilena debiera ser la defensa irrestricta del derecho internacional. “La comunidad internacional se sustenta justamente sobre el derecho internacional y las instituciones internacionales. Y esto —la guerra de Israel y de Estados Unidos sobre Irán— claramente no tiene ningún sustento en el derecho internacional”, afirmó.
“Es preocupante ver que el presidente electo no tenga conocimiento de relaciones internacionales y no se rodee de gente que tenga conocimiento, pero al mismo tiempo expresa opiniones que me parecen desafortunadas”, indicó.
José Antonio Kast en la OPE. Diego Martin/Aton Chile.
“Me da la impresión de que no solamente sabe poco sobre lo que está hablando, sino que hay un cierto sesgo occidentalista: ‘Estoy del lado de los buenos, y los buenos son de este lado del mundo. O sea, Irán es como los malos de la película’”, planteó.
Para Álvarez, ese enfoque resulta perjudicial para una lectura realista de la política internacional: “Dividir el mundo de esa forma, bueno y malo, es súper negativo para las relaciones internacionales”.
A su juicio, la lógica de bloques civilizatorios —“occidente cristiano” versus “islam diabólico”— responde más a mitologías ideológicas que a un análisis estratégico basado en intereses concretos. “En las relaciones internacionales lo que hay son intereses, y los países deben seguir políticas que se alineen con sus intereses, no con mitologías”, enfatizó.
Álvarez observó con preocupación el “alineamiento automático” de José Antonio Kast con determinadas potencias: “Me parece llamativo que la posición sea la de un verdadero neoconservador. Se pone detrás de la posición de los países occidentales, del mundo occidental cristiano, ‘estamos con las fuerzas del bien’”.
Para el académico, esa postura puede resultar contraproducente para un país como Chile, cuya fortaleza histórica en política exterior ha sido el apego al multilateralismo y al derecho internacional.
A su juicio, el debilitamiento del sistema multilateral —incluido el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas— agrava el panorama. Sin un árbitro reconocido y respetado, las potencias tienden a actuar unilateralmente, erosionando aún más la institucionalidad global.
“Para un país como el nuestro es fundamental que funcionen las instituciones internacionales”, reiteró. En ese marco, insistió en que la política exterior chilena debería priorizar la defensa del derecho internacional por sobre alineamientos ideológicos.