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Los lugares más salvajes del norte de Islandia

Abc.es 
Tierra de volcanes y montañas espectaculares, islas frente a las costas y ríos salmoneros en el interior... El norte de Islandia descubre un territorio salvaje y multicolor, surgido desde la desaparición de los glaciares, con las cascadas más potentes de Europa tierra adentro y la posibilidad de avistar ballenas en uno de los mares más bravos del planeta. En el norte de Islandia se pueden ver ballenas con gran facilidad. Sólo hay que desplazarse a Husavik, el puerto pesquero más bonito de la Islandia más septentrional. Desde aquí se realizan excursiones de avistamiento de estos animales con un porcentaje de éxito de un 98% siendo su objetivo el de aumentar la concienciación e interés por estos animales y el hábitat en el que viven. Si quieres fotografiar a las ballenas, no necesitas un gran objetivo. Las ballenas son muy grandes pero se acercan bastante a estos barcos. No te preocupes pensando si vas a pasar frío ya que en todos los barcos te ofrecen ropa de abrigo durante la excursión. Y algunos tour operadores también te ofrecen un chocolate caliente durante la vuelta a puerto. Con mucha suerte, incluso podrás tomar un chupito de ron. En la ciudad hay que visitar una iglesia de madera de 1907, una de las más hermosas de Islandia, y, por supuesto, el museo dedicado a las ballenas, en cuyo interior se pueden apreciar diferentes esqueletos de estos grandes mamíferos marinos. La Cascada de los Dioses, la más espectacular del norte islandés, erosiona el campo de lava de Baaröardalur, debe su nombre a una vieja historia del 'lögsögumaður' Thorgeir Ljósvetningagoði, un antiguo abogado representante del pueblo que recitaba e interpretaba la ley, quien tomó la decisión en el parlamento de Islandia de que el cristianismo debería ser la religión oficial del país, abandonando el viejo culto pagano. Esa decisión, tomada en plena época vikinga hacia el año 1000, resultó muy polémica y se dice que al volver a su casa del Alþing (Parlamento) después de su conversión, Thorgeir lanzó las efigies de los dioses vikingos a esta cascada. Godafoss , muy identificable por su forma semicircular, su anchura de 30 metros y sus dos saltos de 12 metros de altura, está muy bien señalizada en la carretera número 1 entre Akureyri y Mývatn, tomando la carretera 842. El lago Mývatn es uno de los más grandes de Islandia. Esta zona fue declarada bajo protección oficial en 1974 y su nombre proviene de las numerosas moscas y mosquitos que se encuentran aquí durante el verano. Un gran número de patos se alimentan de estos insectos, por lo que el área tiene una gran importancia para los ornitólogos. El lago tiene poca profundidad, pues el punto más profundo es sólo de 4,5 metros, y se puede dar la vuelta en coche al lago. Son unos 37 kilómetros para disfrutar de una naturaleza única formada por la actividad volcánica. Es también interesante señalar la posibilidad de ver una nutrida variedad de especies de aves. Y a los que le gusten los fenómenos geológicos un consejo: no hay que perderse los minivolcanes que rodean al lago , aunque conviene aclarar que en la isla existen más de 200 volcanes activos y muchos de ellos pueden despertar en cualquier momento. La media de Islandia es que se produce una erupción importante cada cuatro o cinco años. Hverir es una de las zonas de mayor actividad geotérmica de la isla y parece un paisaje lunar repleto de fumarolas, pozos de perforación y charcas de barro ardiente. El camino para visitar esta área maloliente a azufre está bien señalizado con cuerdas y no conviene abandonarlo para evitar accidentes pues en algunos espacios la corteza terrestre es muy fina y puede hundirse debajo de los pies del turista que recorre este mágico lugar donde reina el color ocre. La capital del norte de Islandia es Akureyri. Para llegar a este punto del norte de la isla hay que subirse a un avión en la terminal doméstica de Reykjavyk. Tardaremos 45 minutos en llegar a esta pintoresca ciudad con casas de madera y flores multicolores que también te pueden sorprender en el jardín botánico. La ciudad también cuenta con una catedral luterana que guarda en su interior unas bellas vidrieras. Aquí se celebra un torneo de golf curioso: el Open del Ártico . Su apertura se produce en junio, comienza antes de la medianoche y se desarrolla durante la madrugada. Y para las familias con niños la visita a la casita de Papa Noel es imprescindible en las afueras de esta ciudad de 20.000 habitantes. El alto de agua más potente de Europa y uno de las que más gustan a los turistas españoles lleva el nombre de Detifoss y se encuentra en el Parque Nacional Jökulsárgljúfur. Sus dimensiones son de 44 metros (altura) por 100 (anchura), pero guarda un asombroso récord de caudal de agua: cae tanta por el borde del salto que se crea una columna de rocío visible a más de un kilómetro de distancia. Se dice de este salto de agua que es el mayor de Europa , pues en verano su caudal es de 1.540 metros cúbicos por segundo, mientras que el de las cascadas del Rhin en Suiza, con 23 metros de altura, es de 600 metros cúbicos por segundo, y el de las cataratas del Niágara, en América, se sitúa en los 6.000 metros cúbicos con una altura de 50 metros. Detifoss puede admirarse desde los dos los lados del río Jökulsa, pero su acceso es algo peligroso porque las piedras no están fijas y se pueden mover. Se llega a la cascada por la carretera 862, asfaltada, desde la que se puede fotografiar su lado más vistoso, o por la 864, aunque esta vía suele estar cerrada de septiembre a mayo. En Islandia se distribuyen varias lagunas geotermales ideales para el baño. La más famosa es la laguna azul en el sur, pero aquí existe otra muy similar, más pequeña con menos turistas, del mismo tipo con aguas que brotan entre los 36 y 39 grados. A pesar del olor a azufre es una experiencia peculiar bañarse en esta laguna rodeada por picos y montañas heladas. Además puedes visitar la ciudad oscura de Dimmuborgir, un laberinto labrado por la lava con arcos de roca espectaculares o acudir a la Grjotagja, con su manantial de agua caliente, donde se rodó una de las más famosas escenas de la famosa serie 'Juego de Tronos'. Este impresionante cañón, que lleva el nombre de Asbyrgi, es el resultado de una gran inundación glacial causada por una erupción subterránea del glaciar Vatnajökull (la masa de hielo más extensa de Europa), aunque los vikingos creyeron que era la huella de uno de los ocho pies de Sleipnir, el caballo de Odin, el dios supremo de la mitología nórdica. Las paredes de este cañón de 100 metros de altura impresionan por su forma de herradura. Toda el área está poblada de bosque bajo cuyas especies predominantes son el pino, abedul, el sauce y el fresno de montaña. Un destino ideal para pasar una excursión de día junto a la familia. El pequeño caballo islandés fue antaño el fiel escudero del hombre y en ningún lugar como en Skagafjörður se da su cría. Estos animales, muy abundantes en estas frías tierras, eran imprescindibles para el transporte y el trabajo de las granjas; ahora lo son para disfrutar de las excursiones turísticas ecuestres de diferente duración. El caballo islandés mide unos 135 centímetros de promedio y es una especie muy protegida en la isla pues no se puede cruzar con ningún caballo de otra procedencia. Solo así los islandeses se aseguran la pureza la raza, protegiéndola de las enfermedades foráneas, hasta el punto de que si un caballo sale de Islandia nunca podrá regresar a su lugar de origen. Los primeros animales llegaron a Islandia cuando los colonos vikingos tomaron estas tierras torno al año 800 y han sido muy útiles durante toda la historia a pesar de su tamaño. El caballo islandés es muy fuerte, puede llevar a un hombre y se ha adaptado muy bien a la dura meteorología de Islandia.

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