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'Desierto meteorológico': por qué no sabemos qué tiempo hará en Semana Santa y sí en primavera

Abc.es 
Quizá fue por un viaje, por una boda o para organizar una comida con amigos, pero es probable que en algún momento haya buscado con bastante antelación el tiempo que hará una jornada concreta. Y las previsiones meteorológicas pocas veces pasan de los 10 días, con suerte alcanzan los 15, y pocas veces aciertan con ese plazo temporal. En cambio, cada nueva estación viene acompañada de una predicción que indica si los próximos meses van a ser más lluviosos, más secos o más cálidos de lo normal. ¿Qué pasa con esas semanas 'perdidas' de las que nadie habla? Forman parte del llamado «desierto de la predictibilidad» y es la previsión más difícil en meteorología. Este jueves, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) presentó en rueda de prensa el balance del invierno y la predicción estacional para la primavera. El portavoz de la agencia, Rubén del Campo, aclaró que hay una probabilidad de entre el 60 y el 50%, según la zona, de que el periodo marzo-abril-mayo sea más cálido de lo normal en España. Sobre las lluvias no hay un escenario claro, dijo, y que llueva o no llueva es igual de probable. En cambio, cuando una periodista le preguntó por el tiempo que hará en Semana Santa, que comienza en tres semanas, el portavoz abrió una presentación en la que se leían solo dos palabras: «¡Falta demasiado!» El periodo de tiempo que va de 2 a 6 semanas vista cae dentro de la llamada «predicción subestacional». «Es, probablemente, la que mayores incertidumbres presenta y la que puede sufrir mayores modificaciones en sucesivas actualizaciones de los pronósticos», explicaba Del Campo a ABC hace unas semanas. En una predicción a corto plazo, los meteorólogos son capaces de ver mediante animaciones el comportamiento de los sistemas de presión como borrascas o frentes con bastante claridad. Detectan el comportamiento individual de los sistema de presión para los siguientes días. Pero una vez pasada una semana respecto a la situación inicial, los modelos pierden pericia y se vuelven cada vez menos fiables. «La atmósfera es un sistema caótico y depende mucho de las condiciones iniciales. Pasados siete días, la predicción ya no se puede basar en el comportamiento individual de los sistemas de presión y ahí podemos empezar a decir cosas de forma promediada», cuenta Ernesto Rodríguez, presidente de la Asociación Meteorológica Española (AME). Y ahí está la clave: la predicción para los siguientes tres meses se hace como un promedio. Como se nutre de muchos modelos que pueden discrepar entre ellos se acaban ponderando y se hace una predicción por conjunto que muestra si en promedio, en los próximos dos o tres meses, las borrascas se van a mover por el centro de Europa y no van a bajar tanto al sur de Europa, por ejemplo. Se pasa, así, de una predicción individualizada de los sistemas de presión a otra que da una información de conjunto. «Entre los 7 días y el mes y medio, se habla de que hay un desierto de predictibilidad», resume Rodríguez. No hay suficiente margen de tiempo como para hacer una estimación promediada, ni tampoco la información adecuada como para hacer un seguimiento individualizado de los sistemas de presión. No obstante, en los últimos años los conocimientos han ido mejorando. De hecho, el Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio (ECMWF, por sus siglas en inglés) ya ofrece un producto subestacional a 46 días vista, con información probabilística semanal de anomalías de temperatura y precipitación. La semana en la que cae este año Semana Santa muestra unas temperaturas en la media que podrían ser un poco más frescas de lo habitual en el litoral mediterráneo y la costa andaluza. Esa semana también podría ser algo más húmeda de lo normal en el sur peninsular. Pero solo la predicción meteorológica a corto plazo resolverá la incógnita.

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