América Latina ante la competencia
Durante décadas, América Latina fue considerada parte del área de influencia natural de EE.UU. Sin embargo, el panorama geopolítico del siglo XXI está cambiando rápidamente. El creciente peso económico de China en la región está redefiniendo equilibrios que parecían consolidados desde hace un siglo. Pekín se ha convertido en uno de los principales socios comerciales de países como Brasil, Chile y Argentina. A través de inversiones en infraestructuras, energía y minería vinculadas a la iniciativa 'Belt and Road Initiative', China está ampliando su presencia económica en un continente que busca diversificar sus alianzas internacionales. Al mismo tiempo, Washington intenta mantener su influencia histórica en la región. Parte de esa estrategia pasa por la cooperación en seguridad y por la tradicional 'guerra contra las drogas', que ha marcado la política regional durante décadas. Desde que el presidente mexicano Felipe Calderón lanzó en 2006 una ofensiva militar contra los cárteles en México, Estados Unidos ha respaldado a varios gobiernos latinoamericanos con asistencia militar, inteligencia y financiación. Sin embargo, los resultados de estas políticas siguen siendo discutidos. En muchos casos, la violencia vinculada al narcotráfico no ha disminuido, mientras que la región continúa enfrentando desigualdad social. En este nuevo contexto internacional, América Latina vuelve a convertirse en un espacio de competencia entre grandes potencias. La cuestión clave será si los países latinoamericanos aprovechan la rivalidad para impulsar su desarrollo o si, una vez más, terminan siendo un tablero donde se proyectan intereses externos. Carina Poch Vivancos. Barcelona En la toma de posesión de José Antonio Kast, el Rey no estuvo acompañado del ministro de Exteriores. Desde que Albares asumió el cargo en 2021, el Jefe del Estado ha asistido a 14 tomas de posesión y el jefe de la diplomacia española solo le ha acompañado en siete. ¿Es decisión del ministro o le es impuesta? Como disciplinado sanchista, Albares acata las órdenes de su jefe, Sánchez Pérez-Castejón. Tal comportamiento es un agravio al cuerpo diplomático que lleva tiempo advirtiendo de que España está cometiendo «un grave error» al relegar Iberoamérica que ha sido uno de los principales ámbitos de influencia del país. Este comportamiento gubernamental es nuevo desprecio al Rey. En su día Sánchez dejó solo al Rey por lo que es conocido como 'el galgo de Paiporta'. Hoy, bien puede ser nominado Albares como 'el galgo de Exteriores'. Un galgo más.● Joaquín Mañeru López. Zaragoza Permítanme compartir una reflexión que sigo dándole vueltas desde que Merz retomara el debate sobre las dos velocidades europeas hace tan solo unas semanas. Qué bueno sería para nosotros la construcción de una Europa unida. El problema es que ni las bombas nos apartan de la dispersión ideológica. Somos incapaces de ofrecer una respuesta conjunta ante las masacres. Y aquí empiezo a pensar que la unidad europea tal vez sea una gran ficción. Si somos incapaces de avanzar en nuestro proyecto colectivo, tal vez la solución sea una Europa a dos velocidades, que, al menos, logre generar cohesión entre algunos países. Está claro que el proceso de toma de decisiones en la UE es un lastre para las voluntades y los proyectos. Así que, sin claudicar de nuestro espacio común compartido, tal vez sea necesario limitar ciertas decisiones a los países dispuestos a compartir aspectos sustanciales, ya sean de carácter permanente o relacionados con episodios concretos. Enrique López de Turíso. Vitoria