Juanes, sobre su infancia en Medellín: «Yo no hablaba con nadie, era muy tímido en el colegio, y el arte me salvó»
La infancia es capaz de moldear la personalidad de cada persona y seguir determinando su comportamiento ya de adulto. Al menos así lo ha vivido Juanes . El cantante colombiano tiene 53 años pero todavía sigue respondiendo ante la vida como lo hacía de niño en su casa de Medellín. Juan Esteban 'Juanes' Aristizábal Vásquez nació en 1972 como el último de seis hermanos. Sin haberlo elegido, se encontró en una familia que amaba la música y que cantaba y tocaba la guitarra a diario. Cada uno tenía su voz , menos el pequeño Juanes, al que sólo le quedó aprender a escuchar. «Luce, Javier, José, Jaime, -Mara, a quien se ha olvidado de nombrar- y yo», enumera en el podcast 'A solas con' que presenta Vicky Martín Berrocal. «Vivíamos en el centro de la ciudad, en pleno centro de Medellín, ahí crecimos y nos encantaba eso». Uno de los recuerdos de esos años que más le marcaron fue la música, que no dejaba de sonar en su casa. «Mis hermanos siempre estaban tocando guitarra, cantando. Mi papá siempre estaba cantando en la casa», recuerda, un sonido que, aclara, no era «nada profesional , era todo porque les encantaba la música». Ellos le enseñaron a tocar la guitarra y la flauta. «Casi no recuerdo cómo aprendí a tocar la guitarra. Solamente sé que yo estaba tocando la guitarra desde estaba muy pequeño con todos ellos y agradezco mucho ese momento». Asegura que esta clase de memorias definieron «la esencia» de su vida. Ahora resulta confuso decir que Juanes era tímido, porque llena estadios y se corona como uno de los artistas colombianos más influyentes del panorama musical internacional. Pero esa es su realidad. «Era muy tímido cuando estaba en el colegio y cuando mi adolescencia, la universidad, yo no hablaba con nadie . Yo era solamente mi música, mi guitarra, el estudio y ya», reconoce. En este sentido, siempre tuvo una forma de comunicarse de forma sincera: «El arte me salvó». Sus hermanos mayores llenaban la casa, «todos jugando, tocando guitarra, cantando», y Juanes recibía el papel de expectador. «Yo era el más chiquitito y siempre veía siempre esta cantidad de gente, amigos, alegría, primos, tíos», quienes le hicieron sentir acompañado y todavía así lo siente. Berrocal le pregunta directamente qué es lo que queda intacto de aquel niño tímido de Medellín y Juanes no duda: «El amor por la música. Sigo sintiendo lo mismo que sentía cuando tenía, no sé, 8, 9, 10 años tocando la guitarra y sentía esa cosa tan indescriptible en mi alma, en mi corazón de cantar y tocar y hacer música. Algo que que adoro con el alma». A menudo recurre a sus recuerdos de la infancia para digerir su adultez, algo que llama «madurar hacia la infancia» . «Lo tengo en mi estatus del WhatsApp», confiesa. «Quiero recordar muy bien de dónde vengo, quién soy y sentirme orgulloso de eso».