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Sandra Baquedano, filósofa: “El ecooptimismo es negacionista de la gravedad de las problemáticas existentes”

La filósofa y académica de la Universidad de Chile, Sandra Baquedano, presentóel pasado miércoles 25 de marzo su libro “La naturaleza encasillada: revisión de nuestros hábitos mentales para una ética de la sobrevivencia“. Una publicación que invita a repensar la relación entre los seres humanos y el entorno natural en un contexto global marcado por múltiples crisis ambientales, y que tuvo su lanzamiento en la Sala Master de Radio Universidad de Chile en el marco del Segundo Coloquio Internacional de Filosofía Ambiental.

La obra, publicada por el Fondo de Cultura Económica, surge tras varios años de investigación y reflexión filosófica. “Yo diría que fueron varios años. Exactamente no lo recuerdo, pero ha sido un largo tiempo de investigación y, finalmente, de revisión y creación final”, señaló en conversación con el programa Semáforo, destacando el carácter acumulativo y reflexivo del proyecto.

Uno de los ejes centrales del libro es la necesidad de revisar el concepto de naturaleza desde una perspectiva crítica. En ese sentido, Baquedano sostuvo que la filosofía no debe entenderse como un ejercicio abstracto, sino profundamente vinculado con la realidad. “La filosofía nace de la vida misma y de los problemas que se plantean en el mundo”, afirmó, agregando que hoy la humanidad enfrenta “una superposición de crisis, de problemas que son graves en distintos niveles”.

Entre esos desafíos, la autora mencionó el sobrecalentamiento global, la desertificación y la degradación de los suelos, además de conflictos geopolíticos asociados a los recursos naturales. “Todo eso no es independiente de la forma en cómo nosotros hemos comprendido la naturaleza”, explicó, señalando que la interpretación que las sociedades han construido sobre ella ha determinado una relación funcional e instrumental con el entorno.

En este marco, el libro introduce el concepto de “hábitos mentales”, entendido como patrones de pensamiento que se internalizan desde edades tempranas y que influyen en la forma en que las personas se relacionan con el mundo. “Estos hábitos mentales luego van determinando nuestro hábito físico. Entonces, nuestro actuar como sujeto pierde libertad. Uno queda, por así decirlo, preso de sus propios hábitos mentales”, indicó la académica.

La autora identificó cinco de estos hábitos: el especismo, el antropocentrismo, el teoanarcisismo, la interpretación reificadora de la naturaleza y el ecooptimismo de la razón suficiente. Según explicó, todos ellos comparten un trasfondo destructivo. “Lo que trato de mostrar es que estos hábitos mentales tienen un trasfondo ecocida que ha sido bastante lesivo, no sólo en relación a nosotros, sino también respecto a las otras especies, la biosfera en su conjunto”, sostuvo.

Imagen referencial de la contaminación industrial. Foto: archivo Canva.

Otro de los conceptos abordados en la publicación es el de ecocidio, término que surgió en la década de 1960 en el contexto de la guerra de Vietnam tras el uso masivo de agentes químicos para destruir ecosistemas. Con el tiempo, el concepto se amplió para incluir procesos de extinción masiva de especies. “Se ha probado que estamos en una extinción tan masiva de especies que solamente es comparable con las últimas grandes extinciones que han tenido lugar en el remoto pasado geológico”, explicó Baquedano.

La autora subrayó que estas dinámicas no siempre responden a acciones deliberadas, sino que muchas veces son el resultado de conductas cotidianas normalizadas, como el sobreconsumo o la generación excesiva de residuos. “La Tierra ya no es capaz, ella por sí misma, de poder desechar la propia basura humana”, advirtió, señalando que esta situación genera contaminación y deterioro de la calidad de vida en las ciudades.

Frente a este escenario, el libro propone avanzar hacia una nueva forma de comprender la naturaleza, basada en una relación menos utilitaria y más respetuosa con los demás seres vivos. “La idea es ahondar en una relación no funcional, donde el río no sea el lugar donde saco agua, donde puedo extraer energía, donde los pollos no son fuente de alimentación, donde el árbol no es material con el cual me voy a calentar en el invierno”, explicó la filósofa.

Finalmente, Baquedano planteó que uno de los principales riesgos actuales es confiar excesivamente en soluciones tecnológicas sin modificar los patrones de consumo y pensamiento que originaron la crisis ambiental. “Ese ecooptimismo es bastante nocivo, porque además es negacionista de la gravedad de las problemáticas existentes”, afirmó, agregando que “no se le puede delegar a la razón que ha provocado esta problemática la solución de los problemas si es que no se han cambiado los hábitos mentales que dieron origen a esa racionalidad”.

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