Cómo pararle los pies a Sánchez
Las grandes casas de joyería del mundo tienen por costumbre recomprar las piezas singulares que crearon y vendieron en el pasado al objeto de enriquecer sus respectivos archivos y museos. Todo heredero que quiere desprenderse de una de esas pequeñas y valiosas obras de arte sabe que el mejor comprador será siempre la firma que la fabricó a pedido de aquel abuelo millonario cuya memoria sigue definiendo a la familia que todavía vive de sus pasadas riquezas. Pero esos joyeros legendarios, los que reciben a los vendedores en sus señoriales establecimientos, solo se trasladan personalmente p ...