La vida que arde
Se han ido en este otoño de lluvia y tardes cortas el profesor José Manuel Cuenca Toribio y el cantaor Fosforito y quien tiene que escribir se siente como el explorador ante el abismo insondable o delante de una montaña vertical en la que no hay otro camino que distinguir su majestad sin atrevimiento para conquistarla. De las muchas conversaciones con Cuenca Toribio en el despacho rebosante de la Facultad de Filosofía y Letras quedó en el que lo escuchaba y preguntaba la envidia a quienes habían escuchado sus clases y la sensación de que un buen profesor es aquel que consigue que los que lo escuchan aprendan y retengan muchas de las ideas y bastantes conceptos fundamentales con sólo... Ver Más