Alerta por frío intenso: claves para que tu coche arranque
La llegada del invierno más riguroso ha puesto en jaque a miles de conductores en España. Con la Aemet activando alertas por frío intenso en Asturias, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Galicia y la Comunidad de Madrid, el escenario de encontrarse con un vehículo que no responde al girar la llave se ha vuelto una realidad cotidiana. Ante esta situación hay que entender por qué el termómetro es el peor enemigo de la mecánica y cómo podemos minimizar los daños. El principal culpable suele ser la batería. Las bajas temperaturas reducen drásticamente su rendimiento químico, impidiendo que genere la energía suficiente para mover el motor de arranque. A esto se suma que el aceite del motor se vuelve más denso, lo que exige un esfuerzo extra al sistema para empezar a circular. «La prevención y un correcto mantenimiento son clave para evitar vivir esta situación tan incómoda», explica Xavier Celda, Market Mánager Taller de Norauto España. «Aunque los vehículos modernos están preparados, componentes como la batería, las bujías o el motor de arranque sufren mucho más bajo cero». Existe la creencia de que estos vehículos son inmunes al frío, pero no es del todo cierto. Si bien es difícil que les «cueste» arrancar (ya que el motor eléctrico inicia la marcha de forma inmediata sin necesidad de alcanzar una temperatura óptima), sus baterías también sufren . No obstante, cuentan con la ventaja de no depender de la fluidez del aceite térmico para los primeros metros, lo que les da una fiabilidad superior en climas gélidos siempre que la batería auxiliar esté en buen estado. Para evitar tener que llamar a la grúa, se recomienda revisar que la tensión de la batería sea superior a 12,2 voltios. Además, en coches diésel, es vital esperar a que se apague el testigo de los calentadores antes de arrancar. Si el coche va a estar parado mucho tiempo, lo ideal es circular con él con frecuencia, ya que dejarlo al ralentí en el garaje no suele ser suficiente para recuperar la carga de la batería que el frío le arrebata cada noche.