Muerte de Adrián Goizueta: Luis Enrique Mejía Godoy despidió a su hermano del alma con un desgarrador mensaje
Un amigo, un hermano. Así es como el cantautor nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy recordó al argentino Adrián Goizueta, quien falleció este lunes 5 de enero a los 74 años.
Ambos artistas, exiliados de sus respectivos países, encontraron en Costa Rica no solo un hogar, sino un escenario para compartir sus talentos con el público tico, una escuela para enseñar a muchos artistas criollos y una paz que anhelaron siempre. El camino de la música los unió como colegas y la vida los llevó a una relación más fuerte.
La noticia del fallecimiento de su hermano afectó mucho a Mejía Godoy, pero con el pasar de las horas, más allá del dolor, don Luis recurrió a las letras para expresarse, honrando lo que el propio Adrián plasmó en una de sus canciones: “Si llego a morir así mi amor, no me llores, no vale la pena”. El nicaragüense escribió un sentido mensaje al argentino y le dedicó palabras de amor, reconocimiento, orgullo y admiración. El luto embargó al artista, pero el arte fue su refugio.
Este es el mensaje que escribió Mejía Godoy a su amigo, hermano y colega Adrián Goizueta:
“Hoy ha sido un día profundamente triste por la inesperada partida de nuestro hermano del alma, Adrián Goizueta. Con él compartí 50 años de amistad, música y compromiso. Lo he llorado con canciones y con el puño en alto, como él mismo nos lo pidió en su canción Si llego a morir.
”Con Adrián tuve el privilegio de compartir escenarios en América Latina y Europa. Grabamos discos y escribimos canciones juntos. Fuimos amigos a tiempo completo, y sus arreglos musicales hicieron de mis modestas canciones algo muy especial desde que nos conocimos, a finales de los años 70, cuando él llegó como exiliado de su Argentina y yo de Nicaragua.
”Unos años después nació el Grupo Experimental, un verdadero parteaguas en la música con contenido y sin prejuicios de Costa Rica, con proyección en Centroamérica y con canciones que se convirtieron en himnos de amor y de lucha. Su nacionalidad argentica la defendió hasta el último aliento de su vida.
”Seguí de cerca su trabajo intenso como profesor de música de varias generaciones en la Universidad Nacional, y siempre consideré que él fue un puente entre los músicos y grupos de la Nueva Canción Costarricense y los jóvenes cantautores que emergieron en los años 90, influidos por su obra comprometida con la belleza, el amor y las causas nobles.
La partida de Adrián, destacado músico, cantautor, arreglista y productor, es una enorme pérdida para la cultura, el arte y la música de este país. Adrián no solo compuso y grabó sus canciones, musicalizó poemas, puso música a películas y obras de teatro, escribió obras para orquestas sinfónicas y experimentó constantemente con el jazz, la música latinoamericana y la música contemporánea.
”Jamás olvidaré a este extraordinario ser humano. Su humildad y su generosidad lo hicieron un verdadero cronopio. Compartimos canciones, poesía, vinos y una amistad a prueba de silencios y distancias. Hoy mismo está resucitando en el barro limpio de las canciones que seguiremos escribiendo hasta que nos llegue el momento de reencontrarnos en alguna galaxia.
”Hasta siempre, querido hermano. Descansa en paz. Te quiero más que mañana”.