Flagelarse, lo justo
Una derrota siempre duele. Que se produzca con manita incluida, más. La intensidad depende de quien te dé el sopapo. Si lo hace un enclenque, pues es una invitación a trabajar más en el gimnasio, pero si te lo endiña un fortachón, rara vez sin guardaespaldas, además, pues qué quieren que les diga. Si encima es crónico en determinados predios, tanto en lo concerniente al entrenador como al equipo, la decepción está amortizada desde el verano, nada más conocerse el calendario. No es noticia que el Real Betis pierda en el Santiago Bernabéu, ni siquiera por cinco tantos o más (nueve veces), lo sería que ganara. Siete triunfos en casi 60 duelos ligueros, si no se equivoca la IA. Nunca... Ver Más