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U. de Chile cantó a los Derechos Humanos para conmemorar los 50 años de la Vicaría de la Solidaridad

Fue entonada por primera vez en noviembre de 1978, en el marco del Simposio Internacional sobre Derechos Humanos realizado en Santiago en plena dictadura cívico-militar. La Cantata de los Derechos Humanos, compuesta especialmente para la inauguración del evento, se convirtió entonces en una obra simbólica de defensa de la democracia y la dignidad humana. Este lunes 5 de enero, con motivo de la conmemoración de los 50 años de la Vicaría de la Solidaridad, la música de la cantata volvió a sonar.

Se trató de una iniciativa de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de la U. de Chile en conjunto con la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad. El concierto tuvo lugar en la Sala Antonio Varas del Teatro Nacional Chileno y fue interpretado por la Orquesta Sinfónica Estudiantil del Departamento de Música de la Facultad de Artes y grupo Tempo Sur, en una presentación gratuita y abierta a todo público que contó con la participación del director musical Miguel Ángel Castro.

“La Vicaría supo llevar la paz en su frente, y sin duda tuvo una historia de humilde grandeza. Fue también canto de dolor y esperanza”, afirmó la Rectora de la U. de Chile, Rosa Devés, al inicio del concierto, tomando versos de la propia cantata para destacar la labor de la institución. “Tomó la voz de quienes estaban silenciados, muchas veces con la muerte y otras con la persecución, promovió la justicia, brindó amparo y dio un ejemplo luminoso de humanidad. Allí donde se intentó imponer el miedo, la Vicaría resistió con valor y demostró que cada vida importa y que la dignidad humana es irrenunciable. Educar para los Derechos Humanos y la democracia es uno de los compromisos esenciales de la U. de Chile”, agregó.

La Vicaría de la Solidaridad fue creada hace 50 años y tuvo un papel central en la defensa de las víctimas de las violaciones a los DDHH durante la dictadura, en la documentación de los casos y el acompañamiento a los familiares. “Hoy, a medio siglo de su creación, su mensaje nos interpela con renovada urgencia”, añadió la Rectora Devés. “La memoria es una responsabilidad del presente para cuidar la democracia y para reafirmar que los Derechos Humanos son universales, indivisibles y no negociables. El testimonio de la Vicaría nos recuerda que la defensa de la dignidad exige coraje, perseverancia y una ética de la solidaridad que no depende de las circunstancias”, dijo.

El presidente del directorio de la Vicaría de la Solidaridad, Javier Luis Egaña, hizo un repaso histórico tanto de la organización como de la obra musical, destacando el rol del Cardenal Raúl Silva Henríquez en la creación de la Vicaría. “La letra de la cantata fue compuesta por el sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones, Padre Esteban Gumucio, quien en su larga vida nos regaló no solo la cantata, sino que innumerables textos y enseñanzas, pero a esa letra había que ponerle música y la compuso un joven compositor de esa época, Alejandro Guarello, que hoy junto a su familia nos acompañan. Es un gran honor tenerlo entre nosotros”, saludó.

Así, destacó también el rol del Grupo Ortiga, que interpretó la obra en su origen; el del actor Roberto Parada, que leyó los textos incluidos en la cantata; el del director del coro, Waldo Aránguiz; y el del director general, el maestro Fernando Rosas. “Gracias sinceras a quienes nos regalaron, en el Año Internacional de los Derechos Humanos, una composición de este nivel”, afirmó, pidiendo, además, un minuto de silencio en honor a la profesora de la Facultad de Medicina, Gilda Gnecco, trabajadora histórica de la Vicaría.

La nueva puesta en escena honró aquella presentación que, en un acto de impacto simbólico y cultural, se inscribió en la historia de la música chilena y en la del compromiso con los Derechos Humanos.

Fotografías: Felipe PoGa

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