Mi llamado a una nueva generación de patriotas
La democracia costarricense ha sido el orgullo de nuestro país por largos años; la envidia de nuestros hermanos hispanoamericanos. Un modelo que, a lo largo de las décadas, ha sabido desarrollarse y progresar junto a la nación costarricense. Mientras, en otras latitudes, gobiernos iban y venían, las democracias eran liquidadas por el sañudo brazo militar, donde dictadores con ínfulas megalómanas se erigían para luego ver derrumbada toda su gloria por un pueblo que no soportó más o por cierta potencia extranjera que ya no vio necesario financiar a otro tiranillo en su patio trasero.
El sistema costarricense marcó la diferencia: no había organismo más confiable, más transparente, más orgulloso representante de un pueblo que decidió, por sobre todo lo demás, vivir en paz. Aquel lugar del globo terráqueo donde una madre no engendraba un futuro soldado, donde el derecho era ley y el Estado, un benefactor para los hijos de la patria.
¿Qué ha cambiado? ¿Por qué al ciudadano común ya no le interesa ejercer su derecho al sufragio? ¿Acaso no es consciente del sagrado derecho que su madre, la patria, en amoroso cariño le concedió?
La nación –la que, para algunos, es solo una construcción humana, una simple idea propagada en las mentes– no es solo dadora de vida, sino aquella protectora que, bajo una bandera, acunó al libre, lo protegió de la esclavitud y de las ínfulas filibusteras; le concedió una identidad, un origen del cual sentirse orgulloso y un futuro que es deber suyo y de sus hermanos trabajar y salvaguardar para que sea provechoso.
¿No es justo que aquel ciudadano, en agradecimiento, honre a su patria no solo cuando la euforia de un juego de fútbol le recuerda dónde nació, sino realizando el supremo acto de gratitud: elegir, con conciencia y respeto, a quienes habrán de custodiar su nombre y guiar su destino?
No ignoremos nuestro deber sagrado por vana indolencia. La vieja política ha dañado el civismo del costarricense y una nueva generación de patriotas deberá tomar la delantera. Solo quienes en verdad aman este suelo donde nacieron comprenderán que es vital hacer la diferencia. ¿Cómo? Con un voto consciente este 1.° de febrero, para así definir el futuro de millones.
Si desea conocer qué proponen los diferentes planes de gobierno sobre este u otros temas, puede consultar el nuevo chat “Votante Informado”.
Felipe Villalobos Suárez es estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de Costa Rica.