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El tambaleante mercado laboral de EU

Cuando Starbucks Corp. despidió a 900 empleados corporativos en septiembre, los economistas apenas se inmutaron. Después de todo, la cadena de café ya había hecho un recorte en febrero como parte del esfuerzo de la nueva dirección por enderezar el rumbo del fabricante del Frappuccino. En octubre, Target Corp. eliminó mil 800 puestos para ayudar al afligido minorista a moverse con mayor rapidez. En cada ajuste corporativo ha habido una explicación clara: Amazon.com (14 mil empleos corporativos) responsabilizó a la inteligencia artificial; Paramount (mil trabajadores) acaba de completar una fusión; Molson Coors (400 empleos) no logra que los consumidores conscientes de los carbohidratos beban suficiente cerveza.

Por separado, cada anuncio puede interpretarse como un caso aislado. Pero tomados en conjunto, algunos economistas temen que la reciente racha de recortes empiece a parecer menos un esfuerzo individual de contención y más una señal de advertencia.

“Estamos viendo a un número considerable de empresas muy consolidadas haciendo recortes bastante grandes”, señala Dan North, quien es economista sénior en Allianz Trade Americas. Podría empezarse a preguntar si “estos no son episodios aleatorios”.

Últimamente ha sido más difícil de lo normal entender el mercado laboral estadounidense, ya que varias agencias que producen datos económicos clave —incluida la Oficina de Estadísticas Laborales— quedaron inactivas durante el cierre del Gobierno. Incluso antes de eso, los esfuerzos del Presidente Donald Trump por reducir el tamaño del Gobierno federal dejaron huecos en el amplio sistema estadístico del país. Pero los datos privados han ayudado a cubrir parte de esas lagunas.

Un informe de la firma de recolocación Challenger, Gray & Christmas mostró casi 950 mil despidos en Estados Unidos este año hasta septiembre, el nivel más alto para ese periodo desde 2020, y eso fue antes de la intensa oleada de anuncios de octubre. Excluyendo el primer año de la pandemia, los despidos en los primeros nueve meses del año ya superan el total anual de cualquier año desde 2009. Cuando una cifra está cerca de lo peor desde la Gran Recesión, dice North, “no es un número muy alentador”.

El sector gubernamental ha sido el más afectado, con casi 300 mil recortes anunciados este año según Challenger, aunque otras industrias —incluyendo tecnología y retail— también han recibido golpes. Los despidos corporativos anunciados este año por Southwest Airlines Co. marcaron los primeros recortes a gran escala en su historia.

Hasta hace poco, Estados Unidos había estado en lo que los expertos llaman una economía de “bajas contrataciones y bajos despidos”. Aunque las empresas se mostraban lentas para llenar vacantes —y en ocasiones mantenían a los candidatos en largos procesos— la mayoría evitaba recortar personal de manera tajante, incluso reteniendo trabajadores ante la posibilidad de necesitarlos más adelante. Parte de ese comportamiento provenía de la frustración de contratación en la era de la pandemia, cuando las vacantes y las tasas de renuncia alcanzaron récords.

Ahora “hay abundancia de trabajadores disponibles y, en general, las empresas probablemente ya no sienten la necesidad de retener empleados más tiempo del necesario”, afirma Veronica Clark, economista de Citigroup Inc. North lo expresa con menos rodeos: “Ya no estamos en un entorno de bajas contrataciones y bajos despidos”, dice. “Estamos despidiendo”.

El tamaño y el ritmo de los recortes sugieren que los directivos están perdiendo, de manera más generalizada, el miedo a despedir, envalentonados por los avances en inteligencia artificial y automatización. A principios de este año, más del 60 por ciento de los ejecutivos encuestados en LinkedIn dijeron que la IA eventualmente reemplazaría algunas tareas que hoy realizan empleados de nivel inicial. Al mismo tiempo, en lugar de trasladar completamente los aranceles a los consumidores en forma de precios más altos, muchas empresas grandes han absorbido esos costos adicionales y optado por recortar gastos laborales para proteger sus márgenes.

La mayoría de los economistas aún no está dando señales de alarma: el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, dijo que observa una “desaceleración muy gradual” en el mercado laboral, “pero nada más que eso”. Aun así, los mercados están en alerta máxima ante un mayor deterioro. Clark, por ejemplo, asegura que se preocuparía más si las solicitudes iniciales de desempleo se situaran de manera consistente en 260 mil o más, en lugar del rango de 220 mil a 240 mil en el que se han mantenido durante gran parte del año. Cory Stahle, economista sénior del sitio de búsqueda de empleo Indeed, afirma que está atento a más despidos fuera del sector tecnológico, incluidos transporte y retail, que es “cuando uno empieza a preocuparse de verdad”.

Por ahora, las empresas que no están del todo seguras sobre lo que viene recurren más de lo habitual a trabajadores temporales. La demanda de servicios de empleo temporal ha aumentado en los últimos dos meses, tras aproximadamente tres años de caída, según Noah Yosif, economista jefe de la American Staffing Association.

Parte de ese incremento puede estar relacionado con la contratación de temporada, pero las compañías también recurren a personal temporal para sustituir a empleados permanentes a los que, simultáneamente, están dejando ir, señala.

El repunte del trabajo temporal ofrece poco alivio para personas como John Stigler. Este trabajador del área de Chicago sabía que el negocio estaba desacelerándose en la empresa de instalación de audio y video donde trabajaba, pero aun así quedó desconcertado cuando un gerente lo despidió a inicios de octubre, justo después de una jornada de 10 horas: “‘No tenemos trabajo’, recuerda que le dijo su jefe. Miembro de un sindicato, Stigler dice que espera encontrar pronto otro empleo en su especialidad: programación de equipos electrónicos. Pero a sus 65 años ya planeaba retirarse pronto de cualquier manera. “Soy mucho más afortunado que muchos de mis hermanos y compañeros trabajadores en sus 30 y 40 años, preguntándose cómo llegará su próximo empleo”.

Con Charles Gorrivan, Redd Brown, Lucia Kassai y Jaewon Kang

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