Una española en Finlandia cuenta cómo es su rutina a -16 grados: «Es una sensación horrible»
Los primeros días de este nuevo año dejaron, en gran parte de España, algunos de los episodios más fríos de lo que llevamos de invierno, dándose tanto nevadas en cotas bajas como temperaturas bajo cero en zonas donde no suele ser lo habitual. En nuestro país no suele ser común vivir a temperaturas bajo cero, a excepción de lugares de montaña, muy elevados y al norte de la península, por lo que, cuando viajamo s a otro país mucho más frío , la diferencia de clima suele notarse de manera muy brusca. Esto es lo que relata Nerea Bartolomé, una española que vive en Finlandia y en este, como país nórdico, el invierno dura más que en España y las temperaturas son mucho más bajas, además de contar temporadas en las que apenas ven la luz del sol. Precisamente enero y febrero son de los meses más fríos en Finlandia y, donde vive la española, cuenta que uno de sus días de enero se han despertado a -16 grados, «con sensación térmica de -21» , matiza mientras procede a explicar parte de su rutina diaria con este clima. Nerea enseña que se pone varias capas de ropa para ir a trabajar, aunque va en coche, para sobrellevar las bajas temperaturas que marcan los termómetros en su nueva vida finlandesa. «La primera capa que es la capa térmica ya la tengo puesta, me he puesto unos leggings térmicos, una camiseta térmica y por encima unos calcetines gorditos por encima de los leggings. Importante para que no se meta el frío por dentro », muestra, mientas se pone otra capa más de ropa, que será la que lleve a su trabajo. Equipada con un abrigo grueso y largo, gorro, guantes y botas de nieve, Nerea sale a por su coche en dirección a la oficina: «El frío que hace hoy es increíble» expresa. Seguidamente, muestra el automóvil sobre el que hay una capa de nieve, y se teme que vaua a tener que descongelar alguna parte para poder usarlo. Mientras está en la calle, a casi -20 grados, Nerea comenta: «Cuando estamos a menos no sé cuántos grados, una cosa que me pasa es que alrededor de la nariz, del vao, pues se me empiezan a congelar los moquillos y es una sensación horrible ». Una vez llega a su zona de trabajo, enseña que en el aire hay partículas congeladas volando y que incluso la fachada del edificio al que va está congelada. A mediodía, el sol asoma sin calentar, algo que describe como una «sensación extraña», pero celebra su aparición tras semanas de oscuridad: «De verdad que no sabes la falta que hace el sol hasta que te tiras 20 días sin verlo» . Al caer la tarde, la española celebra que «todavía haya algo de luz» algo que observa al salir de trabajar y disponerse a esperar al autobús paravolver a casa. «Lo voy a esperar como 2 o 3 minutos y la verdad es que en el cuerpo no siento mucho frío, lo que más siento es en la nariz. En la nariz es siempre donde más frío se siente , pero al haberme abrigado como te he mostrado esta mañana, voy bastante bien, la verdad», comenta. Sobre las cinco de la tarde llega a casa y aún hay un mínimo de luz natural: «Yo sé que no se ve, pero eso es un poco de luz y estamos a -12 grados, o sea, el tiempo se ha portado muy bien, ya no estamos a -18 , estamos a -12. Y bueno, la nariz ya ni me sirve para nada, pero el resto del cuerpo vamos bien» Además, Nerea añade una información relevante para ella: « Los días que hace frío, yo paso como un hambre, porque el cuerpo cuando hace tanto frío, pues necesita más energía para no morirse y consume más y tengo un hambre que no puedo con ella», finaliza indicando que ha sobrevivido a una jornada de su vida en Finlandia que acaba para ella en unos -14 grados.