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‘Su voz importa’, dice a los jóvenes ticos la Conferencia Episcopal, a días de las elecciones

Este martes 13 de enero, la Conferencia Episcopal de Costa Rica emitió un mensaje dirigido a los jóvenes del país en el marco de la campaña electoral. Lo reproducimos por tratarse de un pronunciamiento de interés público que interpela a uno de los sectores con mayor nivel de abstencionismo y desafección política.

Más allá de las convicciones religiosas, el documento plantea preguntas y reflexiones que atraviesan el debate democrático actual: el desencanto con la política, la distancia entre las instituciones y las nuevas generaciones, y la responsabilidad cívica en un contexto de creciente desconfianza.

Por su tono, su contenido y el momento en que se emite, consideramos relevante compartir esta carta con nuestros lectores, respetando su carácter literal.

Queridos jóvenes:

Antes de pedirles algo, hemos escuchado las preguntas que muchos de ustedes se hacen: ¿Para qué votar si siento que nada cambia? ¿Quién piensa realmente en mi realidad, en mis estudios, en mi trabajo –o en la falta de él–, en la inseguridad, en el costo de la vida, en la incertidumbre del futuro? ¿Tiene sentido participar cuando la política parece lejana, ajena o incluso decepcionante?

Estas preguntas son un signo de conciencia crítica. Revelan que ustedes no viven desconectados del país, sino profundamente afectados por él. Y por eso mismo, su voz importa.

La democracia se sostiene con las personas que deciden no renunciar a su derecho a incidir. Votar no es avalar un sistema perfecto, sino asumir la responsabilidad de cuidarlo, corregirlo y exigirle más. Abstenerse puede parecer un gesto de protesta, pero muchas veces termina siendo un silencio que otros deciden llenar.

Queremos decirles algo con claridad: ustedes son el presente de Costa Rica. Ya trabajan, ya estudian, ya emprenden, ya cuidan a otros, ya celebran los éxitos o padecen las consecuencias de malas decisiones y ya sueñan con un país distinto. Por eso, ahora, les corresponde participar.

El papa Francisco recordaba que la buena política está al servicio del bien común (Fratelli tutti, 154), y ese bien común no es una idea abstracta: tiene que ver con oportunidades reales, con dignidad, con libertad, con justicia, con un país donde nadie quede descartado. ¿Qué proyecto de país pone al centro la vida humana, la solidaridad, la honestidad y la esperanza? Participar en la vida democrática es una forma concreta de buscar ese bien.

Este primero de febrero, voten con conciencia, con memoria, con esperanza crítica. Infórmense, dialoguen, contrasten propuestas, piensen en los que tienen mayores necesidades.

Como pastores, les decimos: no se queden al margen de una decisión que también los define. Costa Rica necesita su mirada, su energía, su inconformidad creativa y su compromiso.

Queridos jóvenes, sus pastores pedimos al Señor de la vida y de la historia por ustedes, para que no hereden el cansancio ni el desencanto, sino el deseo de participar, de cuidar lo común y de creer que la democracia puede y debe renovarse y fortalecerse.

Que Cristo, el eternamente joven, despierte en ustedes una conciencia libre y valiente, capaz de discernir, dialogar y comprometerse con un país más justo, solidario y en paz. Con respeto y cercanía,

Conferencia Episcopal de Costa Rica

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