Defensa mueve ficha en Cartagena: una obra clave reabre el debate sobre el estado real de Capitanía
El Ministerio de Defensa ha formalizado la adjudicación de las obras de renovación integral de la red de saneamiento del Edificio de Capitanía de Cartagena, actual sede del Cuartel General de la Fuerza de Acción Marítima. El contrato ha recaído en la empresa murciana Gruexma S.L., con un presupuesto de 324.493,79 euros, según consta en el anuncio publicado en el Boletín Oficial del Estado.
La actuación se enmarca dentro del programa JINFRA (TA 2026), el plan del departamento de Defensa destinado a la modernización y seguridad de infraestructuras estratégicas. Aunque no se trata de una obra visible para la ciudadanía, su alcance es determinante para garantizar la funcionalidad y salubridad de un edificio que concentra actividad militar diaria.
Una adjudicación técnica con alto impacto operativo
El procedimiento se ha resuelto mediante una licitación abierta simplificada, en la que han concurrido seis pequeñas y medianas empresas. El criterio económico ha tenido un peso decisivo del 80% en la valoración final, aunque también se han tenido en cuenta elementos técnicos como la coordinación de seguridad y salud y la experiencia del jefe de obra.
La adjudicación a Gruexma S.L. permite desbloquear una intervención que llevaba tiempo sobre la mesa debido al progresivo deterioro de las instalaciones hidráulicas del edificio. Las incidencias detectadas incluían humedades persistentes, malos olores y problemas de evacuación que afectaban a distintas dependencias.
Un edificio histórico con una red interior obsoleta
El Edificio de Capitanía de Cartagena fue construido entre 1736 y 1740, durante el reinado de Felipe V. Forma parte del núcleo histórico de la base naval y ha sido objeto de ampliaciones y reformas sucesivas a lo largo de casi tres siglos. Esa evolución ha dado lugar a una red de saneamiento compleja, fragmentada y en parte obsoleta.
Las inspecciones técnicas realizadas antes de la licitación confirmaron que seguían en servicio tramos originales de la red, incluidos conductos de fibrocemento con presencia de amianto. Este material, prohibido en nuevas instalaciones desde hace décadas, suponía un riesgo tanto para la conservación del inmueble como para la salud del personal.
Qué incluyen exactamente las obras
El proyecto adjudicado contempla la sustitución completa de las bajantes, desde la cubierta hasta las arquetas de la planta baja. También se renovará la red horizontal interior y se repondrán aproximadamente 20 metros de canalón en cubierta, elementos clave para evitar filtraciones.
- Sustitución de todas las bajantes antiguas.
- Renovación integral de la red de saneamiento interior.
- Instalación de nuevas conducciones en PVC conforme a normativa vigente.
- Retirada controlada de materiales con amianto.
La retirada de los elementos con amianto se realizará exclusivamente por empresas especializadas y autorizadas, siguiendo protocolos de seguridad estrictos y bajo supervisión técnica, tal y como exige la legislación vigente.
Ejecución por fases y edificio en funcionamiento
Uno de los condicionantes más relevantes del proyecto es que el edificio continuará en uso durante las obras. Por este motivo, la ejecución se realizará por fases, con aislamientos temporales, protecciones específicas y una planificación diseñada para no interferir en la actividad militar.
Este enfoque escalonado incrementa la complejidad técnica de la actuación, pero permite compatibilizar la reforma con el funcionamiento del Cuartel General, evitando traslados o interrupciones operativas.
Una intervención discreta pero estratégica
Aunque la obra no tendrá un impacto visual significativo desde el exterior, su importancia es estructural. La renovación del saneamiento es una condición indispensable para preservar el valor histórico del edificio y garantizar condiciones de trabajo adecuadas para el personal destinado en Capitanía.
La actuación también refuerza la estrategia de Defensa de prolongar la vida útil de inmuebles históricos mediante intervenciones técnicas puntuales, evitando reformas más agresivas que comprometan su integridad patrimonial.
Con esta adjudicación, Defensa da un paso decisivo para resolver problemas ocultos pero persistentes en uno de los edificios más emblemáticos de la Cartagena militar, asegurando que Capitanía pueda seguir cumpliendo su función estratégica sin poner en riesgo ni su estructura ni a quienes trabajan en su interior.