Arbeloa y el fracaso
Una idea muy anidada en educación, que inculcamos desde que son pequeños, es la imagen del triunfador, como alguien que consigue el éxito fácilmente y sin fracasos. Cuando lo normal es lo contrario. Bastaría preguntar fuera del ámbito escolar, a los deportistas de élite en privado, para que nos confirmaran esto. El crack se forja en el fracaso. Pero a nuestros hijos les alabamos y elogiamos, haciéndoles intolerantes a la frustración, y en muchos casos no les ayudamos a rebasar las «cuestas arriba». Para lo que sí que educamos en una gran mayoría de los casos, es a «protegerse» de su error, porque los vemos como algo propio. Les motivamos con frases del tipo «eres el mejor», cuando en realidad los fracasos son habituales en nuestras vidas, porque estamos en un proceso de aprendizaje. Son escalones, compañeros y aliados diarios de la vida, para crecer como personas. La pregunta es ¿por qué no educamos para asumir el fracaso, en la fragilidad y en la vulnerabilidad? Por eso sorprenden gratamente las declaraciones del nuevo entrenador del Real Madrid, Álvaro Arbeloa, tras la derrota contra el Albacete: «No tengo miedo al fracaso. Y entiendo quien quiera calificar esta derrota como fracaso. El fracaso está en el camino al éxito. Me hará mejorar. Nos hará mejorar a todos. He fracasado muchas veces en mi vida, con eliminaciones más duras que esta». Es un gran ejemplo para todos y una manera de enseñar a todos a aceptar la realidad: a veces se gana y otras se pierde, pero siempre hay que volver a intentarlo, aprendiendo de los errores. Álvaro Gil Ruiz. Madrid La intervención de EE.UU. en Venezuela marca un precedente inquietante. Trump afirmaba que el control de Groenlandia es una prioridad para la seguridad estadounidense. Hay que tener en cuenta que Groenlandia es una nación autónoma integrada en Dinamarca. Cualquier vulneración de su soberanía supondría una agresión directa a un país de la OTAN y de la UE. Ante el nuevo escenario que se abre, la UE tiene la obligación de afianzarse como un actor político fuerte, capaz de promover sus intereses y sus valores. Ante estas circunstancias, es importante que EE. UU. retome la senda del multilateralismo, y que Europa tome la prudencia como una prioridad. Jesús Domingo Martínez. Gerona Nuevo término inventado por el Gobierno para tratar de que se admita lo inadmisible respecto a la financiación de las CC.AA. La RAE no la admite. Lo más parecido es 'orden', cuyas acepciones implican clasificación o sucesión. Así parece entenderlo el inventor de la palabreja, que propone ordenar a las CC. AA. por lo que aportan sus ciudadanos al Estado y repartir los fondos según esa ordenación: ordinalidad. Sin embargo, si se busca el término 'igualdad', aparecen cuatro acepciones; de ellas, la tercera dice: «principio que reconoce la equiparación de todos los ciudadanos en derechos y obligaciones». Parece deducirse de lo anterior que igualdad y ordinalidad son términos opuestos. Si hay clasificación, no puede haber igualdad, lo diga el Gobierno o la ministra de Hacienda. Luciano Ibañez Dobon. Zaragoza