"El rugido de la máquina", antología de Zheng Xiaoqiong, poeta obrera de China
Desde el título, la antología poética de la escritora china Zheng Xiaoqiong (1980), El rugido de la máquina (Intermezzo Tropical), nos anuncia una experiencia de lectura distinta para estas épocas en donde lo social, lo moral y el efecto estético/formal parecen ser elementos irreconciliables. Con mayor razón cuando la propuesta de la vate china es presentada como poesía obrera.
A estas alturas, no son muy pocos los que pueden negar que la poesía social (y derivados nominales) no ha tenido buena prensa o recomendación a razón de otro tipo de registros poéticos imperantes en las últimas décadas (la mayoría de los cuales orbitan en el aliento personal y testimonial). Incluso hablar de poesía social (que como tal exhibe un carácter de denuncia) se estaba viendo como algo del pasado, muy propio de los años de la Guerra Fría o, peor aún, como una “cosa” anticuada que ya había tenido la oportunidad de posicionarse sin lograrlo.
Este es el primer acercamiento que tienen los lectores peruanos de poesía (siempre hay que precisarlo, más aún cuando se trata de una gran minoría poderosa) de la obra de Zheng Xiaoqiong. Nunca antes se la ha traducido al castellano y la tarea la hizo la traductora literaria Isolda Morillo. Isolda Morillo nació en Perú. Llegó a China a los 10 años y se formó allá. Desde el año 2018 vive en Francia. La publicación de esta antología es del mismo modo una muestra de sus conexiones/vínculos con un país del que se dice mucho últimamente, pero del que no conocemos lo que debe importar: su riqueza cultural, y parte de ella es precisamente su poesía.
La poesía china ha ejercido una influencia importante en la poesía del siglo XX. Por ejemplo, para el gran poeta norteamericano Ezra Pound, a quien debemos quitar su aura polémica cuando hablamos de literatura, consideraba esencial a la poesía china para la renovación de la poesía moderna de Occidente.
32 poemas
El criterio editorial usado para esta publicación bilingüe es el de la presentación de la autora. Tanto en el texto introductorio, a cargo de Maghiel van Crevel, como en “Notas de la traducción” de I. Morillo, hay una intención didáctica que no cae en el lugar común. Se nos indica que Zheng Xiaoqiong, antes de ser reconocida como una voz singular de su tradición, pasó muchos años trabajando en las fábricas del sur de China. Esa experiencia le permitió estar en contacto con sensibilidades desarraigadas que dejaban el campo para forjarse un mejor futuro en la ciudad, en años en los que China solventaba su poderío económico a nivel mundial.
La cualidad presente en los 32 poemas de la antología, en donde vemos una crítica al sistema capitalista que destroza y deshumaniza a las personas, no es otra que su respiro interno. Es decir, para criticar lo externo, la poeta parte de la condición personal de sus personajes, no pocos de ellos migrantes con esperanzas y con historias personales desgarradoras. La poeta fue testigo de ello durante largas jornadas laborales en las que el único sonido era el movimiento de los metales.
Van Crevel sugiere la lectura de un poema, llamado “Hu Zhimin”. Un fragmento (compuesto de fragmentos) para tener una idea de qué va la poesía de Zheng Xiaoqiong: “Mi antigua compañera de trabajo terminó prostituyéndose en un hotel… Me contó que ella enviaba tanto dinero a su familia, que con él construyeron una buena casa… Y sus hermanos con lo que ella ganaba vendiendo su cuerpo montaron un negocio en el pueblo… Que tras su muerte ninguno de ellos quiso repatriar sus cenizas al pueblo… Ella había vendido su cuerpo… Arruinaría el feng shui del linaje familiar”.