World News in Spanish

Insomnio y ansiedad en Groenlandia

FIRMAS PRESS.- Hasta hace poco, eran infrecuentes las noticias provenientes de Groenlandia. La vida diaria de los groenlandeses, cuya población originaria es la de los inuit, hasta ahora ha sido tranquila y con los desafíos que presenta un vasto territorio (Groenlandia es la isla más grande del mundo) cubierto por hielo la mayor parte del año.

Si a algo están habituados los casi 60.000 habitantes de este territorio situado en el Ártico, es a soportar las inclemencias de un clima hostil. Sin duda, en su ADN la capacidad de resistir está muy desarrollada.

Lo que no veían venir los groenlandeses es la cada vez más insistente amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de querer –según él, “por las buenas o por las malas”– apropiarse de Groenlandia, un estado semiautónomo bajo la soberanía del Reino de Dinamarca.

Ciertamente, ya desde su primer mandato, el republicano expresó su deseo de anexionar dicho territorio, pero los cuatro años de gobierno del demócrata Joe Biden despejaron lo que parecía otra de las extravagancias del magnate neoyorkino. Sin embargo, tras su reelección, es evidente que en el nuevo orden mundial que Trump pretende imponer no renuncia a su empeño, haciendo saltar por los aires el consenso con sus socios de la OTAN, a la que pertenece Dinamarca. Hoy, más que nunca, el estadounidense se desenmascara como un adversario de la Alianza Atlántica, al proponerse quedarse con un territorio de un país amigo.

Tras la reunión que tuvo lugar en Washington entre los dos enviados de Dinamarca y Groenlandia (sus respectivos representantes de Exteriores) con el secretario de Estado, Marco Rubio, y el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, quedó en evidencia la frustración de los invitados con sus anfitriones: la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha declarado que las diferencias son profundas porque Washington no se baja de su caballo imperial: quieren a toda costa el control de Groenlandia pese a que disponen de una base militar con un tratado bilateral que les permite a los estadounidenses maniobrar con amplio margen en la isla que hoy es objeto de disputa.

Trump y sus asesores ponen sobre la mesa comprarla a golpe de talonario. Si no, amenazan con tomar medidas más drásticas para apoderarse de una tierra rica en recursos naturales y con vía marítima en el tablero de poderes que componen tres potencias con apetitos depredadores: Estados Unidos, Rusia y China.

El primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, es un independentista moderado y, bajo la legislación danesa, los groenlandeses tienen el derecho a convocar un referéndum acerca de su estatus.

Ante la disyuntiva de permanecer temporalmente bajo la soberanía danesa o pasar a ser súbditos de Estados Unidos bajo la bota trumpista, eligen mayoritariamente su actual situación, lo que no es de extrañar: reciben subsidios daneses y disfrutan de los beneficios de un próspero Estado de bienestar, que incluyen sanidad y educación públicas gratuitas.

Además, desean permanecer en la órbita de la Unión Europea y la OTAN. Ante los últimos acontecimientos, Dinamarca refuerza su presencia militar en Groenlandia con la colaboración de otros miembros de la Alianza Atlántica. A estas alturas, los daneses y el resto de la Europa democrática no se fían de un mandatario que no escatima en comentarios despectivos más propios de un autócrata con ansia de conquistas que de un líder del mundo libre.

En estos momentos de gran incertidumbre, son numerosos los medios con presencia en una tierra que hasta ahora no estaba en el radar informativo.

Lógicamente, hay interés por conocer las opiniones de los groenlandeses y cómo viven este extraño y peligroso episodio. Lo que trasciende es que se están tomando muy en serio el bullying de Washington. La alcaldesa de Nuuk, la capital de Groenlandia, señala que el carácter nacional se ha construido “sobre la base de la resistencia, el respeto mutuo y la estabilidad.”

La periodista española Ana Pastor, quien ha viajado a Groenlandia como enviada del programa Al rojo vivo, informa de que muchos ciudadanos manifiestan un estado de ansiedad por temor a una eventual intervención militar de Estados Unidos. El lenguaje y las acciones de Donald Trump provocan insomnio en las largas noches de invierno de esta pacífica comunidad.

Red X: ginamontaner

Gina Montaner es periodista y escritora. Desde hace más de cuatro décadas publica una columna semanal en el Nuevo Herald y en diversos periódicos en América Latina. Su libro más reciente es ‘Deséenme un buen viaje. Memorias de una despedida’ (Planeta 2024).

Читайте на сайте