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¿Quién es la directora detrás de ‘La piel del agua’, película costarricense nominada a los Premios Goya?

Durante los últimos días, la película costarricense La piel del agua volvió a ocupar los titulares, tras ser nominada a los Premios Goya en la categoría de Mejor Película Iberoamericana.

Pero detrás de esa historia luminosa que conecta con públicos de todas las edades, hay una mujer que ha hecho del cine un espejo del alma: Patricia Velásquez Guzmán, directora, psicóloga y narradora de lo íntimo.

Hija de padres chilenos exiliados en Costa Rica, Velásquez, de 51 años, nació y creció en San José. Habla de su infancia con ternura y recuerda cómo, desde su juventud, las historias empezaron a tejerse en su vida.

“Desde muy joven empecé a trabajar en programas de televisión, de música y programas de radio. La comunicación siempre ha estado alrededor mío y siempre me llamó la atención el audiovisual”, reveló la cineasta en entrevista con La Nación.

Su paso por una fundación de arte contemporáneo marcó un antes y un después. Ahí se acercó al videoarte y, rodeada de pintura, literatura y artes plásticas, comprendió que el cine era el punto de convergencia entre todas esas pasiones.

Sin embargo, su pasión por el cine también proviene de una persona muy importante en su vida: su mamá. “Es una gran lectora y siempre le ha gustado muchísimo el cine, es muy cinéfila”, afirmó.

Velásquez, quien además dirige el Festival de Cine de Costa Rica, asegura también que es “una persona sencilla”, y que los reconocimientos a su talento no la desubican de su realidad.

“Soy mamá, me gusta pasar tiempo con mis amigos, con mi gente cercana, me gusta leer, ir al cine, caminar, viajar. Soy buena amiga”, comenta.

Formada en Psicología, con una maestría en Comunicación y estudios en Artes Dramáticas, la cineasta reconoce que su primera carrera ha sido clave en su proceso creativo.

“Me ha aportado mucho, sobre todo en la escritura y observación. Cuando trabajé en psicología me interesó sobre todo la psicología social y cómo las relaciones familiares de alguna manera marcan el presente y el futuro de las personas. Todas mis películas tienen que ver sobre eso, sobre relaciones familiares”, explicó.

Sus filmes son retratos honestos de lo cotidiano: escenarios reales donde se revelan las crisis existenciales que cualquiera podría vivir en silencio. En ellos, niños, jóvenes y adultos pueden verse reflejados porque sus relatos no juzgan, solo observan con ternura y humanidad.

Velásquez ha desarrollado un estilo de dirección que ella misma define como poco ortodoxo y profundamente libre. Bajo su lente han nacido Dos aguas (2015), Apego (2019), Temporal (2024) y La piel del agua (2024); además de los documentales La sombra del naranjo (2016), Algunos lugares (2018) y Contemporáneos (2020).

Su más reciente proyecto, Adónde van las aves cuando llueve, marca una nueva etapa en su evolución artística. “Tengo más confianza (...). Cada vez me gusta más la idea de ir incorporando los lugares, los espacios, las emociones de las personas que están involucradas en el proyecto”, agregó.

Aunque muchas de sus películas surgen de la investigación, también reconoce que su trabajo nace de lo más personal. “No quiere decir que todas las películas sean exactamente sobre mi vida, pero algunas cosas sí”, contó.

Cada nueva producción representa para ella un reto emocional que la impulsa a superarse y a explorar nuevos territorios creativos.

Una nominación que la tomó por sorpresa

Patricia recibió la noticia de la nominación mientras hacía un road trip junto a su pareja. Iniciaron el viaje en Chile y, al pasar por Argentina, su teléfono sonó: era su amiga y colega, la cineasta Natalia Solórzano.

“No pensé que fuera a quedar nominada porque ya había visto la lista de las películas y son películas hermosísimas. Honestamente, ni estaba pensando en eso ni sabía que ese día los anunciaban”, recordó.

Sin buena señal en la carretera, apenas entendía lo que sucedía hasta que los mensajes de felicitación comenzaron a llegar. “Superemocionada, le empecé a escribir a toda la gente del equipo”, relató riendo.

Para Velásquez, el secreto del éxito de La piel del agua radica en su historia: la de Camila, una adolescente que enfrenta el coma de su madre, la distancia emocional de su padre y el desconcierto de su primer amor. Es un viaje entre el dolor, la búsqueda de identidad y la esperanza, “el punto máximo de tensión de un líquido antes de desbordarse”.

“Los papás y las mamás se sienten muy identificados con la historia, pero también la gente joven. Creo que la película no juzga a ninguna de las dos partes y ese es el acierto”, manifestó.

El rodaje, realizado entre 2021 y 2022, enfrentó los desafíos de la pandemia. “A veces se contagiaba alguien y ya había que correr las fechas de filmación. Además, a nivel económico, terminar la película fue complicado”, recordó.

Pero aquel esfuerzo rindió sus frutos. La película encontró su camino y, como dice ella, ha tenido “muy buena estrella”.

Hoy, nominada a los Premios Goya, Patricia Velásquez no oculta su orgullo, pero mantiene la sencillez que la caracteriza. El hecho de ya estar nominada en los prestigiosos premios es un logro muy importante, reconoció.

Su voz suena calmada, agradecida. Como si, más allá del brillo de los reflectores, supiera que su verdadero premio es seguir contando historias que laten como la vida misma.

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