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Tito Nasfura se codea con la derecha internacional

Mientras se vive un conflicto postelectoral en Honduras, en el que el gobierno de la presidenta Xiomara Castro y el Congreso, en manos del Partido oficialista Libre, demandan un recuento general de los votos; el presidente electo Nasry TitoAsfura, busca legitimarse con el apoyo de la derecha internacional. Entre la población, las opiniones están divididas, mientras la Iniciativa Privada celebra la llegada de Asfura, después de una elección que cerró con una diferencia de 25 mil votos entre el primer y segundo lugar. Sumado a las acusaciones de Castro de Zelaya sobre una intervención del presidente Donald Trump. Antes de salir públicamente en su país, Asfura realizó una apresurada gira en la que se reunió con la cúpula más alta de la administración de Donald Trump, al encontrarse con Marco Rubio, secretario de Estado, y Howard Lutnick, secretario de Comercio, en Estados Unidos; así como saludó a la opositora venezolana María Corina Machado y con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en Jerusalén. "Me complace darles la bienvenida, señor Presidente. Estamos remodelando la relación entre Israel y Hondurasa las tradicionales líneas de amistad, pero también queremos aprovechar el futuro. Lo recibo en Jerusalén. Es una ciudad antigua, pero también es una ciudad que mira hacia la innovación y la cooperación, con usted y el pueblo de Honduras. Espero con interés trabajar con su gobierno, tanto en campos económicos como en agricultura y tecnología en cualquiera de las áreas que creo que se nos presentan. Debe saber que, en lo que respecta a Israel, el cielo es el límite", declaró Netanyahu frente al hondureño. Tito Asfura agradeció el recibimiento con evidente euforia"Estoy convencido de que podremos implementar todo lo que dijo y también avanzar hacia la paz, la hermandad y el futuro de nuestros países". Aunque aún hay tensión a menos de 10 días del cambio de gobierno, la presidenta Xiomara Castro dio un respiro al ordenar el inicio de la transición, a pesar de que días antes acusó de fraude electoral y emitió un decreto para que se realizara un recuento total de votos, hecho que no fue apoyado el órgano electoral y por algunos sectores del ejército, quienes tienen resguardado el material electoral. A pesar del desacuerdo, altos miembros del gobierno afirmaron que se entregará la administración sin importar las dudas en el proceso. “La presidenta ha sido bastante explícita sobre un tema y es que su mandato se termina el 26 de enero. Frente a esa conocimiento de que su mandato termina y frente al fracaso institucional del Consejo Nacional Electoral que no contó todos los votos, nosotros no tenemos ninguna esperanza en este momento, salvo el recurso que tiene el Consejo Nacional Electoral, de conocer el decreto que presentó el Congreso Nacional para que se cuenten todos los votos. Entonces, frente a eso, la presidenta ha tomado la decisión por la paz de la República de hacer un proceso de transición al gobierno, aunque sea un gobierno de facto”, declaró a MILENIO, Russel Garay, secretario Ejecutivo de la Administración Nacional Civil y encargado de la Comisión de la Transición.El gobierno dejará la batuta de este conflicto al Congreso Nacional, controlado por su partido y descartó cualquier desobediencia por parte de las fuerzas armadas.“Frente a eso, el Congreso aprueba este mes este decreto legislativo para que se cuenten los votos. Si el Congreso no recibe una respuesta del Consejo Nacional Electoral, puede entrar en un mecanismo adicional que es que le faculte directamente el conteo de los votos. No tenemos en el horizonte una respuesta favorable del Consejo Nacional Electoral y entiendo que el Congreso los ha emplazado hasta el 20 de enero.“Pero el el Consejo Nacional Electoral no tiene las facultades para exigirle a las fuerzas armadas que imposibilite ese proceso porque ya no están bajo el mando del Consejo, están bajo el mando de la presidenta de la República. En este caso una orden que se emite de parte del Congreso Nacional será de conocimiento del Poder Ejecutivo, que por medio del secretario de Defensa puede pedir eso, pero nosotros no consideramos que lleguemos a este extremo y estaríamos hablando de un extremo catastrófico, esperamos que no lleguemos a esa configuración”, abundó el funcionario hondureño.Las opiniones entre la población están divididas sobre el presidente electo y el recuento de los votos. “Está mal, el pueblo no está de acuerdo con los resultados (¿cómo ves a Asfura?) lo veo, solo verlo, uno no sabe como son, lo que ha hecho, pues lo veo bien, pero uno no sabe más allá”, opinó Gabriela, habitante de Tegucigalpa. De igual manera, Hector Manuel, otro hondureño ya entrado en años que caminaba por el Parque Central de la capital, dijo que la mayoría no está de acuerdo con un conteo total. “Eso es ilegal, ahí están los militares que van a sacar a Redondo (Presidente del Congreso) que no quiere salirse, ellos lo van a sacar”, expresó en referencia a que el líder de la cámara, del partido en el poder, ha declarado que no entregará hasta que se cuenten los votos. En contraste, Fabricio, de 37 años, proveniente de la localidad de Comayagua, dijo que está de acuerdo en que se transparente toda la elección y se dé certeza al pueblo de Honduras. “Sí veo que hubo una clara intervención de Estados Unidos y manipulación por parte de la CNE (Comisión Nacional Electoral), están velando por intereses extranjeros”.“A mi me preocupan los extremos, todo lo que tiene que ver con autoritarismo y yo solo espero que en lugar de concentrarnos de izquierda o derecha podamos concentrarnos en crear una política para nosotros, diseñada para nuestra cultura… respecto al recuento creo que solo nos va a retrasar un proceso y la verdad ya votamos, ya pasó y la presidenta tiene sus intereses personales”, opinó Isabela, una joven que se dijo cansada de la corrupción en la política de su país. Finalmente, otro joven llamado Eduardo Rosales, comentó no estar de acuerdo con muchas posturas de Nasri Asfura, pero “creo que el conteo de votos o anulación sería catastrófico, quedaríamos en un limbo, no nos beneficia cultural ni económicamente”. Por el momento, Honduras se mantiene en calma, con patrullajes del ejército por las calles que han despertado algunas alertas. La prueba de fuego antes del cambio de gobierno, será la toma de posesión en el Congreso el próximo 21 de enero y la transición de la capital Tegucigalpa el 25 de ese mismo mes.

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