El azar y la fiabilidad
1. La sociedad contemporánea no admite la inevitabilidad de las desgracias. En general con razón, porque al fondo de casi todas ellas suele haber una razón etiológica mediata o inmediata, próxima o lejana. En la de Adamuz converge además un factor azaroso, de pura fatalidad, que agranda sus consecuencias dramáticas: la coincidencia de que el 'Frecciarossa' descarrilara al mismo tiempo y en el mismo punto en que pasaba el Alvia. Al margen del resultado de la imprescindible investigación sobre las causas, esa maldita contingencia revela hasta qué punto la vida y la muerte están en ocasiones separadas por una simple, aleatoria combinación de circunstancias. 2. Es hora de llorar por las víctimas. El luto debe ser respetado y la ansiedad... Ver Más