La última caminata de don Carlos Luis Román, el vecino de Paraíso que nunca dejó de andar
Carlos Luis Román era un caminante aún en su retiro, a sus 81 años. No había mañana que no saliera a la calle después de su desayuno. Una vez que regresaba a la casa para el almuerzo, no había tarde que no volviera a emprender su travesía. El domingo 11 de enero; sin embargo, caminó sin rumbo y nunca más regresó.
En Paraíso de Cartago lo conocían bien. Nació en el poblado de Purisil, a 30 kilómetros del centro de Paraíso, adonde se mudó tiempo después. Se dedicó durante la mayor parte de su vida a labores de construcción y carpintería.
Así recordó Carlos Mauricio Román a su padre en una conversación con La Nación, un día después de que un vaquiano halló a su padre fallecido en un bajo cercano a un río, dentro de una finca ganadera, a kilómetros de su casa. Tenía una semana y dos días de haber desaparecido.
El domingo 11 de enero fue el último día que sus familiares lo vieron con vida. Don Carlos Luis vivía en el centro de Paraíso junto a una de sus hijas y su esposa. Esa mañana, como lo hacía a diario, comió su desayuno y salió a caminar poco después de las 8 a.m.
Su hijo afirma que en la familia las alertas comenzaron a encenderse cuando el adulto mayor no llegó a la hora del almuerzo, tampoco se acercó a comer una fruta y, más tarde, no se presentó al café.
Don Carlos Luis nunca se alejaba más de cuatro kilómetros, pero ese día no estaba en los sitios que usualmente frecuentaba. Sus familiares comenzaron a revisar las cámaras de seguridad en varias zonas, hasta que dieron con una de ellas que lo captó caminando a las 12:35 p. m. en los altos de Lourdes de Agua Caliente.
Vestido con tenis, pantalón claro, faja café y camisa de manga larga, caminaba solo, sin aparente rumbo.
Su hijo cuenta que los integrantes de las brigadas de búsqueda estaban asombrados. El hecho de que don Carlos estuviese caminando en esa zona implicaba que había recorrido al menos 29 kilómetros en tan solo seis horas.
Su padre, dice Carlos Mauricio, era un hombre sano. Es cierto que gustaba de fumar, pero más allá de una leve pérdida de audición, no tenía ningún diagnóstico que comprometiera su salud.
Al perder su rastro en Lourdes, sus familiares interpusieron la denuncia en el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y se pusieron en marcha labores exhaustivas de rastreo entre las autoridades y al menos 70 vecinos de Paraíso.
Don Carlos Luis apareció más de una semana después de ausentarse de su casa. Un vaquiano, que colaboró de cerca en las labores de búsqueda, encontró al señor a eso de las 5 p.m. del lunes 19 de enero, en una zona todavía más alejada del último punto en que se le vio caminando. Don Carlos Luis, dice su hijo, caminó al menos tres horas más para llegar hasta ese último punto.
“Las autoridades dicen que pudo haber sufrido un corto circuito (en su mente), caminó sin rumbo y en algún momento se desorientó. Estuvo a cuatro kilómetros de llegar a la casa, pero en un punto no siguió directo, sino que dobló”, afirmó.
Hoy su familia no encuentra motivos que expliquen con claridad lo que ocurrió y lamenta la pérdida, pero luego de varios días de incertidumbre e impotencia, encuentran alivio en que lo hallaron para darle sepultura.
“No eran las condiciones en las que lo hubiéramos querido encontrar, pero eran muchos días ya de búsqueda. Lo hubiéramos querido encontrar con vida, pero a veces no es el tiempo de uno, es el tiempo de Dios”, concluyó su hijo.
El OIJ confirmó, la mañana de este martes, que el caso permanece en investigación. Las autoridades judiciales están a la espera de los resultados de la autopsia.