En el ‘Antidebate’ de Teletica sucedió lo inevitable: esto pasó en la noche de chistes y dardos
Teletica puso su escenario más desenfadado, TD Más, para lo que todos creerían lo más solemne y crispado un debate entre cuatro candidatos a la presidencia de Costa Rica.
Y como sobre aviso no hay engaño, el título fue una declaración de intenciones. Sin dudas, en ese canal, tierra de memes, chota y fútbol, si sentaba a Claudia Dobles, Álvaro Ramos, Ariel Robles y Juan Carlos Hidalgo sería para un Antidebate.
Desde el minuto uno se cumplió con lo prometido. Robles, del Frente Amplio, fue el encargado de leer a sus contrincantes la primera pregunta de la discusión, y él mismo lo advirtió: “Empezó polémico esto”.
El saque inicial fue consultar si llegará primero la 32 de la Liga o la 41 de Saprissa. Fue así que el país conoció que, de los cuatro, únicamente Dobles es liguista, mientras que sus contrincantes son todos de cuna morada.
Pero además, la temática y el afán de adaptarse al ambiente informal, dio paso para que los candidatos soltaran cuanta frase hecha sobre el balompié guardaba su memoria. “Emparejar la cancha”, “Bola al centro”, y otras analogías trilladas fueron fluyendo entre la amena conversación.
¿Pero en qué quedó la respuesta? Hidalgo, finalizando el segmento, recordó, a tono de broma que, aunque el espíritu no es declarar ganadores, los saprissistas se impusieron el debate por mayoría.
“Pero la Liga es campeón”, concluyó Dobles, dándole un contraataque de orgullo rojinegro.
De golpe, tocó tragar grueso, porque la amenidad futbolística se trasladó a que cada uno confesara qué sintió al ver la más reciente encuesta del CIEP, donde figuran como bajos contrincantes de una Laura Fernández que suma el 40% del apoyo.
En general, supieron bajar de pecho (aquí también hay licencia para la frase trillada de mejenga) el desalentador panorama. Tras reflexionar sobre el peligro del autoritarismo, concluyeron en coro que no quedaba más que continuar sus campañas en esperanza de hacer un bien a la democracia.
La seriedad, que por más alegría que quiera contagiarse entre contendientes, tiene una coyuntura como la de estas elecciones tuvo varias cuotas importantes. Especialmente, esto sucedió al discutir sobre seguridad y educación.
Eso sí, renunciando al fuego cruzado, todos optaron por plantear las respuestas en áreas de consenso. De este modo, quedó claro (o al menos en el plano de las promesas) que, de quedar cualquiera de los cuatro, lo primero sería retomar el control policial para devolver la seguridad a Costa Rica.
Lo cómico y anecdótico siguió intercalándose durante las más de dos horas de programa, mientras dardos iban y venían.
“Conseguí la paleta de Pinito antes que ver a Laura en un debate”, punzó Ariel mientras se discutía sobre helados; “No hay que discutir sobre las vacunas, ¿verdad?”, afirmó Hidalgo en clara referencia a su intercambio con José Aguilar Berrocal en el debate de OPA.
Sin embargo, aunque los enojos y ataques directos fueron los grandes ausentes de la noche, no todo fue carcajada. También hubo espacio para conmoverse.
El Antidebate tocó fibras sensibles
Una pregunta hizo que Ariel Robles, candidato a la presidencia por el Frente Amplio, se conmoviera, al sentirse interpelado por una difícil situación que atraviesa desde hace un tiempo.
Por casualidad, Robles tomó una de las consultas que entregó el programa de TD Más, sin saber que lo que estaba ahí escrito le movería fibras sensibles.
“¿Cuándo fue la última vez que utilizó los servicios de la Caja (Costarricense de Seguro Social), cuál fue y cómo lo calificaría?”, leyó en voz alta el político.
A medio camino, tuvo que parar su intervención y aclaró: “Este es un tema delicado para mí en este momento, voy a ver si lo logro”.
Tras tomar un respiro, el candidato frenteamplista comentó con la voz algo titubeante y con temblores en sus ademanes, que este lunes acudió a los servicios de la CCSS, específicamente a la sección de Oncología del Hospital San Juan de Dios, acompañando a su suegra que lucha contra el cáncer.
“‘¿Cómo lo calificaría?’ No tengo dinero para pagarles. Realmente, el trato de las unidades de quimioterapia y radioterapia es... no sé”, dijo visiblemente conmovido.
“Toda mi familia es usuaria de la Caja. Estando ahí, realmente... no tengo palabras para agradecer. Es un trato completamente humano de acompañamiento”, agregó entre titubeos.
Lo mismo ocurrió con Juan Carlos Hidalgo, del Partido Unidad Social Cristiana, quien recordó una reciente atención para su mamá, o la cirugía de Gabriel, el hijo de Claudia Dobles, aspirante de Coalición Alianza Ciudadana.
Álvaro Ramos, de Liberación Nacional, alabó la pericia y las estrategias de las enfermeras para lidiar con dos niñas, no siempre dispuestas a ser vacunadas.
Sin embargo, Ramos, sordo de nacimiento, recordó una situación que sí podría mejorarse en los servicios de salud pública. Cuando un asegurado acude a vacunarse, un profesional lo llamará por altavoz para que acuda al vacunatorio: “Piensen en un papá sordo esperando que lo llamen”, dijo.
Las dos horas concluyeron con preguntas cortas y no siempre afortunadas. Ramos no tiene una canción para cantar en el karaoke porque no puede escucharla, y ante la pregunta de ¿Imperial o Cacique?, quedó claro que no había compromisos con patrocinadores, a Juan Carlos no le gusta la Imperial, prefiere la Pilsen, y Claudia siente el guaro muy fuerte.
Ariel sí se declaró fan de la birra, mientras que Álvaro prefirió un término medio, un chiliguaro.