Guillermo, un anestesista que se salvó tras atropellarlo un bus: «Asimilas las secuelas para irlas arreglando poco a poco»
«Lo difícil de esos momentos es ver la meta, porque no llegas a entender a dónde tienes que llegar para volver a ser la persona que eras antes». La reflexión le nace a Guillermo Arce tras una experiencia vital extrema: sufrió un grave atropello por un autobús , y ha tardado meses en una recuperación especial, incluido un quirófano con material auténtico para recrear su trabajo miméticamente. Ya se ha vuelto a poner la bata médica de anestesista residente. No ha resultado fácil y partía de la certeza de que no podría restablecerse al cien por cien. «Tienes gente que te guía y se agradece», pero tampoco hay datos concretos, «un número que te permite sentirte gratificado y realizado», relata. Se trata de un proceso «laborioso» en el que él se ha ido «mentalizando», tutelado por expertos: «A mí, Casaverde me me ha ayudado totalmente a asimilar cuáles son los defectos que yo tenía, las secuelas , y un método muy claro para irlas arreglando poco a poco». Eso sí, sin falsas expectativas o excesivo optimismo. «Me ha intentado transmitir que no todo es solucionable completamente, pero hay ciertos mecanismos compensatorios , ciertos hábitos, ciertas tareas, que te pueden ayudar a equilibrarte un poco», señala. Sobre todo, en una rehabilitación como la suya, lo importante en un principio es «asimilar la paciencia» y, tal como dicen en su tierra, Galicia, « pasiño a pasiño , paso a paso», para no desesperar: «Cuando esperas que las cosas lleguen de golpe y sólo por la voluntad que tienes, acabas estafándote». En septiembre de 2024, cuando volvía a casa tras finalizar su turno en el hospital, un autobús le atropelló y sufrió un traumatismo craneoencefálico con hemorragia cerebral . Las posibilidades de sobrevivir y recuperarse al 100% eran nulas, pero ha conseguido restablecerse y volver a su trabajo como médico anestesista residente. Tras el accidente, estuvo dos meses ingresado en el hospital y, después de estabilizarse, tenía que enfrentarse a las principales secuelas del accidente, que afectaban a su capacidad motora y al movimiento de sus manos . Así comenzó su rehabilitación física y neurológica en la Clínica Casaverde Ambulatoria de Alicante . Durante ocho meses, Guillermo siguió un tratamiento intensivo, con ese mantra de «pasiño a pasiño», ha sido su guía de superación y mantra durante las sesiones de neurorrehabilitación , para con esta progresividad disfrutar de cada avance. Desde, Casaverde, grupo hospitalario especializado en rehabilitación neurológica y física con 35 años de trayectoria, ponen de relieve el valor de este testimonio de Guillermo, a quien esta traumática vivencia no le melló su mentalidad y sus ganas de dedicarse a su pasión. «Él no quiere ser otra cosa que no sea anestesista», asegura Esteban Salas , su tutor profesional en el Hospital General de Alicante y una persona muy importante en su vida, ya que es quien decidirá si podrá ejercer como médico en esta especialidad. Además de su fortaleza mental, Esteban afirma que el sueño de la recuperación se renovó cuando vio «el potencial que tiene Casaverde, con cinco especialistas tratándole y una terapia que no tenía techo: ahí vi claro que, combinando sus ganas de recuperarse con esa terapia, lo iba a conseguir». Para Sandra Blay , su neuropsicóloga en la Clínica Casaverde Alicante, Guillermo representa la finalidad del trabajo de un terapeuta. Con un trabajo multidisciplinar, el objetivo con la neurorrehabilitación es que los pacientes recuperen su vida, que sean funcionales. «Nosotros trabajamos aquí para conseguir lo que él ha logrado y en su caso podríamos decir que 'se pasó el juego'. Porque no sólo consiguió recuperar su independencia, sino que pudo volver a su trabajo, con la dificultad que ello implica», explica Sandra. Guillermo, con la colaboración de Casaverde y la agencia Utopicum, quiere compartir su experiencia vital para ayudar a otras personas que pasan por esta misma situación.