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Reino Unido quiere prohibir una tradición gallega con siglos de historia

El plan británico que amenaza una tradición ancestral

El Reino Unido ha anunciado su intención de prohibir el cocinado de marisco vivo a partir de 2030. La propuesta, aún pendiente de aprobación parlamentaria, se apoya en un informe científico que concluye que crustáceos como los bogavantes o las langostas poseen sistemas nerviosos lo suficientemente desarrollados como para sentir dolor. Este movimiento legislativo se enmarca en una reforma más amplia sobre el bienestar animal impulsada por el Ejecutivo británico.

La medida afectaría directamente a una técnica culinaria extendida en toda Europa, pero especialmente simbólica en comunidades costeras como Galicia, donde el marisco se considera un producto esencial no solo en la gastronomía, sino también en la cultura y la economía local.

Reacción gallega: frontal y unánime

La propuesta británica ha sido recibida con fuertes críticas por parte del sector marisquero gallego. Cocineros, pescaderos y distribuidores defienden que cocinar el marisco vivo garantiza frescura y sabor, dos atributos claves en el prestigio del producto gallego a nivel internacional.

En declaraciones recogidas por medios regionales, muchos afirman que métodos alternativos como el congelado o el aturdimiento comprometen la textura y calidad de especies tan valoradas como la centolla, el percebe o el camarón. Además, destacan que no existen estudios concluyentes sobre el sufrimiento animal en estos casos concretos.

Una cuestión científica... y política

Los promotores de la reforma en Reino Unido se basan en investigaciones que apuntan a que los crustáceos muestran reacciones similares a las del dolor ante estímulos extremos. El estudio encargado por el Gobierno concluye que, por precaución ética, deben ser incluidos en las leyes de protección animal.

Sin embargo, varios expertos matizan que la neurobiología de estos animales no es comparable con la de los mamíferos, y que las respuestas observadas podrían deberse a simples reflejos. Esta discrepancia científica alimenta el conflicto entre innovación normativa y conservación de las tradiciones culinarias.

Tradición frente a legislación

Galicia ve en este tipo de decisiones una amenaza a su modelo productivo. La pesca y comercialización de marisco vivo no solo genera miles de empleos directos, sino que constituye un eje fundamental en la identidad regional. Muchas voces recuerdan que prácticas similares se aplican desde hace siglos sin que exista una base clara para considerarlas crueles.

Además, el rechazo gallego a la propuesta británica se intensifica ante el temor de que medidas similares puedan extenderse a otros países. Aunque el Gobierno español no ha planteado cambios en esta materia, sectores del mar piden una defensa firme de las tradiciones ante lo que consideran una “interferencia cultural” exterior.

Más allá del fogón: un dilema ético global

La propuesta del Reino Unido abre un debate complejo que va más allá de los métodos de cocción. ¿Hasta qué punto debe la ciencia dictar las normas de lo que es ético en la cocina? ¿Puede una ley ajena poner en cuestión siglos de cultura gastronómica?

Mientras la tramitación sigue su curso en Londres, en Galicia se mantiene la alerta. El marisco vivo, más allá de un alimento, se ha convertido en símbolo de una forma de vida que ahora, por primera vez, siente que podría estar en peligro desde fuera de sus fronteras.

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