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Potaje de berros: el plato caliente y lleno de sabor de Canarias para combatir el frío

Esta receta tradicional utiliza verduras, legumbres y carne local, conservando la herencia gastronómica isleña y ofreciendo una comida nutritiva y reconfortante durante el invierno

Las cinco claves para cocinar un caldo casero sabroso y nutritivo

Cuando las temperaturas bajan en Canarias, los hogares se llenan del aroma reconfortante de uno de sus platos más tradicionales: el potaje de berros. Esta receta, sencilla pero nutritiva, ha acompañado a generaciones enteras durante los meses de invierno, convirtiéndose en un símbolo de la cocina canaria que combina tradición, sabor y practicidad. Con ingredientes frescos y locales, el potaje no solo calienta el cuerpo, sino que también conecta a quienes lo preparan con la tierra y las costumbres de su región.

Más allá de ser un alimento que reconforta, el potaje de berros refleja la identidad cultural de las islas. Cada familia y cada isla le imprime su toque particular, adaptando la receta según los productos disponibles en mercados y huertos locales. Este plato, que integra legumbres, verduras y carne, se ha mantenido vigente en mesas caseras y restaurantes, consolidándose como un emblema de la cocina regional que abraza tanto el paladar como la memoria colectiva de Canarias.

Receta y preparación del potaje de berros

El potaje de berros se elabora con una combinación de verduras, legumbres y carne que proporciona un plato completo y nutritivo. Para cuatro raciones, se necesitan:

  • 500 gramos de berros frescos,
  • 500 gramos de papas cortadas en cubos,
  • 250 gramos de costillas de cerdo y 250 gramos de judías blancas, que deben dejarse en remojo la noche anterior.
  • 150 gramos de ñame,
  • 2 piñas tiernas,
  • Un tomate, una cebolla, un pimiento verde y tres dientes de ajo.
  • Para completar la preparación se utiliza media tacita de aceite, una pizca de azafrán, sal al gusto y agua suficiente para cubrir los ingredientes durante la cocción.

La preparación comienza colocando las costillas de cerdo, las judías blancas, el ñame y las piñas tiernas en un caldero con aproximadamente tres litros de agua. Este conjunto se lleva a fuego medio, permitiendo que los sabores se mezclen y los ingredientes más densos comiencen a ablandarse gradualmente. La cocción inicial busca garantizar que las legumbres y raíces adquieran la textura adecuada antes de añadir los elementos más delicados del guiso.

Una vez que los ingredientes base han alcanzado un punto de cocción intermedio, se añaden los berros, las papas, la cebolla, el tomate y el pimiento, todo picado en tamaños uniformes. En este momento se incorporan también el aceite, el azafrán, la sal y los ajos machacados, que aportan aroma y sabor característicos. Se mantiene la cocción a fuego medio, removiendo de manera ocasional para asegurar una distribución homogénea de los sabores y evitar que se peguen al fondo del caldero.

Finalmente, el potaje se cocina hasta que todos los ingredientes estén completamente tiernos y el sabor del guiso se haya integrado de manera uniforme. El resultado es un plato consistente, con caldo suficiente para cubrir los sólidos, que puede servirse caliente y acompañado de pan o tortillas locales. La combinación de verduras, legumbres y carne hace de este potaje una opción completa para los días fríos, reflejando además la tradición culinaria canaria que se ha transmitido de generación en generación.

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