Un soldado iraquí impresiona a Carlos Sobera con su impactante historia: «Tengo dos penas de muerte»
Faruk (71), un iraquí afincado en Valladolid desde hace 43 años, impresionó a María con su carácter afable y sus dotes con la guitarra. No obstante, la participación del exmilitar y empresario jubilado en 'First Dates' no pasó desapercibida para nadie, ni siquiera para Carlos Sobera . Aunque el presentador acostumbra a escuchar todo tipo de historias de los comensales, quedó impactado con la historia de Faruk , un hombre cuya máxima en la vida es «reír, pasarlo bien y estar siempre feliz». El soltero le contó al jefe de sala del restaurante que lleva más de cuatro décadas en España. Antes de exiliarse, trabajó de soldador y luego como sargento en el Ejercitó durante el gobierno de Sadam Hussein . «Yo tengo dos penas de muerte», explicó. «Por razones políticas… Bueno, es que Hussein era un dictador, claramente», apuntó Sobera. A lo que Faruk especificó que se volvió un dictador militar, «antes era un revolucionario y por eso todos nosotros estábamos apoyándolo». «Pero cuando llegó al poder ya se lió todo ¿Usted quiere hacer la guerra con el Ayatollah Jomeini , (líder supremo de Irán)? Entra con él en una habitación y pegaos», espetó el iraquí. Cuando el tirano consolidó su dictadura autoritaria, él se vio obligado a huir clandestinamente del país. «Como vi que iba directo a una guerra, me fui de allí. Cogí un pasaporte falso, me marché del ejército y por esto tengo la pena de muerte tras ser sometido a dos consejos de guerra por desertor. Pero yo no he matado a nadie, solamente es por pensar distinto», continuó relatando. Su idea inicial era trasladarse a Canadá, sin embargo, acabó en España. Terminó afincándose en Valladolid y ya es un pucelano más, asegurando sentirse cada vez más feliz de vivir en España. Acudió al programa de citas en busca de una mujer como él, «simpática, buena persona y con vitalidad». María , una camarera de hotel jubilada natural de Madrid, personificaba todas las cualidades que encajaban con Faruk . A la soltera no le atrajo «de golpe» su cita nada más encontrase con él, pero la buena sintonía entre los dos se fue forjando a medida que transcurría la velada. Hay gente que irradia alegra y la contagia, y Faruk es una de esas personas que deja de brillar, a pesar de los obstáculos con los que se ha encontrado por el camino. Y María se dio cuenta antes de acabar el primer plato. Faruk y María compartían la manera de ver la vida a través de las gafas del optimismo, la pasión por viajar y un sentido del humor parecido, ingredientes suficiente para hacerlos conectar y quedarse con ganas de más. «Quiero darme una oportunidad y dártela a ti», manifestaba la madrileña en la decisión final. Su cita se quitó un peso de encima al escucharla dar el 'sí', lo estaba deseando.