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Bajo cero: las cataratas del Niágara parecen congeladas por el frío extremo, pero siguen en movimiento

Columnas de vapor, paredes blancas, agua detenida en el aire. Las cataratas del Niágara, uno de los paisajes más reconocibles de América del Norte, vuelven a viralizarse en pleno invierno por un motivo recurrente: el frío extremo.

Durante los últimos días, una masa de aire ártico asociada al vórtice polar empujó las temperaturas en la región por debajo de −20 °C. El resultado es una escena engañosa. Las cataratas no están congeladas. Parecen estarlo.

Según explicó a USA Today Angela Berti, vocera del parque estatal de Niagara Falls, el agua continúa fluyendo bajo una gruesa capa de hielo. Lo que se congela no es la cascada en sí, sino la niebla y el rocío que produce el impacto del agua al caer. Esa humedad se solidifica al contacto con el aire gélido y se adhiere a rocas, barandas y bordes del río, creando una especie de coraza blanca.

Este fenómeno es conocido y frecuente en inviernos severos. Medios locales de Nueva York y Ontario reportaron capas de hielo en la base de las caídas y columnas de vapor elevándose desde la superficie.

¿Pueden congelarse por completo las cataratas?

La respuesta corta es no. Al menos, no bajo las condiciones actuales.

Las cataratas del Niágara reciben un volumen de agua tan alto que el flujo continuo impide la congelación total. Incluso en invierno, millones de litros por segundo siguen cayendo desde el río Niágara, alimentado por los Grandes Lagos. El movimiento constante y la energía térmica del agua hacen imposible que se solidifique por completo.

Estas cascadas no destacan por su altura, sino por su caudal. Son una de las caídas de agua más poderosas del planeta y una fuente clave de energía hidroeléctrica para Estados Unidos y Canadá. También son un símbolo cultural, turístico y geológico con más de 12.000 años de historia.

Berti recordó a USA Today que la última vez que una parte de las cataratas se congeló totalmente fue en la década de 1930, debido a enormes bloqueos de hielo río arriba.

Sin embargo, el episodio más extremo ocurrió en 1848, cuando una acumulación masiva de hielo en el lago Erie detuvo el flujo del río durante unas 30 horas.

Ese escenario ya no puede repetirse. Desde la década de 1960, un sistema conocido como ice boom controla el desplazamiento del hielo en el río para evitar inundaciones y daños a la infraestructura hidroeléctrica. La intervención humana cambió para siempre la dinámica invernal del lugar.

El papel del vórtice polar

El episodio actual forma parte de una serie de incursiones de aire ártico que afectan amplias zonas de Estados Unidos y Canadá desde mediados de enero. El Washington Post explicó que el vórtice polar, una gran masa de aire frío que rodea el Polo Norte, se ha desplazado hacia el sur en varias oleadas, llevando temperaturas extremas al centro y este del continente.

Toronto y el sur de Ontario, ubicados a pocos kilómetros de las cataratas, pronostican sensaciones térmicas cercanas a −40 °C para el último fin de semana de enero, según Toronto Star. Las autoridades emitieron alertas por frío extremo, riesgo de congelamiento y tormentas de nieve.

En ese contexto, la niebla de las cataratas se convierte en escultora. Las gotas microscópicas se congelan casi de inmediato y se acumulan capa tras capa. El paisaje se transforma sin que el sistema natural se detenga.

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