La banda de falsos abuelos que robaba al descuido en bancos y joyerías
Ataviados con pelucas, bastones o gafas, y haciéndose pasar por personas de avanzada edad o también con algún tipo de discapacidad. De primeras, puede sonar a broma, pero lo cierto es que detrás de todo este atrezo están verdaderos profesionales, delincuentes que han hecho del robo al descuido su particular modo de vida. Rateros, en definitiva, capaces de amasar cientos de miles de euros, antes de coger un avión con destino a Sudamérica para regresar a sus países de origen . O casi, porque esta vez la Sección de Delincuencia Itinerante de la UDEV Central ha movido sus piezas hasta dar jaque mate a la banda. Pero no solo eso. Unos agentes de la Policía Nacional, expertos en dar caza a este tipo de grupos, que han logrado a su vez desarticular una segunda célula, cuyos miembros empleaban igualmente el ‘método de la siembra’ (distraer con cualquier artimaña a las víctimas para que otros compinches cometan el hurto), aunque esta vez sin disfraces de por medio. Y en ambos casos nunca con violencia. «Estas personas tienen muy controlado este aspecto, su poder radica en no cometer delitos violentos porque saben que son mucho menos detectables tanto a nivel policial como judicial», resumen los investigadores. Dentro de la monitorización constante que realizan, los especialistas del Cuerpo Nacional detectaron al primero de los grupos en la provincia de Málaga, formado por tres tipos dedicados a robar en el interior de sucursales bancarias y joyerías. Su ‘modus operandi’ consistía en marear a los empleados de estos establecimientos para sustraer el dinero de la caja o los artículos de alto valor que pudieran coger de los expositores. Y para ello, no dudaban en vestirse de falsos abuelos, ganándose a pulso el mote de ‘los mortadelos’. Tras controlar sus pasos durante meses, la operación se precipitó cuando uno de los delincuentes compró en junio del año pasado un billete de avión para salir de España desde Barajas, lo que obligó a su detención. En paralelo, un segundo maleante fue apresado en Valencia, mientras que el tercero de los implicados consiguió escapar rumbo a Francia. La segunda de las bandas empezó a estar en el radar policial tras un primer golpe en otro banco de la localidad sevillana de Morón de la Frontera, donde llegaron a agenciarse cerca de 80.000 euros. La suma estaba sobre la mesa de un empleado, quien poco antes había sido requerido por una persona para que saliera al exterior por supuestamente tener atascada la tarjeta de crédito. Los agentes siguieron su rastro y descubrieron que habían cometido dos nuevos robos en la región madrileña. «Esta célula lo que hace en Madrid es juntarse en determinados puntos, para después desplazarse en Metro hasta el entorno de diferentes sucursales», añaden sus perseguidores, sabedores de que utilizan el suburbano para hacer más difícil los seguimientos. Recalcan, además, que la primera opción de estos ladrones es robar en los propios locales, pero ante las cada vez mayores medidas de seguridad y las constantes operaciones policiales, buscan también a personas que saquen grandes cantidades de dinero en efectivo , buena parte de ellas empresarios o ancianos. Fue así como marcaron a un hombre, español de 44 años, que había retirado 10.000 libras esterlinas de un cajero de Moncloa-Aravaca; y le siguieron hasta una gasolinera de Pozuelo de Alarcón, en la que detuvo su vehículo para lavarlo. A hurtadillas, uno de los malhechores le pinchó una rueda, para que otro de ellos saliera después su paso y le advirtiera del poco aire del neumático. Y todo, con el fin de que bajara la guardia y sus pertenencias, libras esterlinas incluidas, volaran desde el otro lado del coche. El siguiente hurto lo perpetraron en La Vaguada, en este caso a una mujer de 83 años, la cual había retirado 1.800 euros de un cajero próximo. A diferencia del hecho anterior, el seguimiento fue a pie y mucho más corto, hasta el aparcamiento del propio centro comercial, un espacio propicio para llevar a cabo este tipo de actos. En lugar de clavar algo en la rueda, lo que hicieron fue esparcir unos cristales al lado de su turismo para avisarle de que su ventanilla podía estar rota. Distinta excusa, mismo final. Por todo ello, en diciembre fueron detenidos otros dos sujetos en la zona de Cuzco, justo cuando se disponían a comenzar una de sus particulares jornadas. Cuatro arrestados (tres colombianos y un mexicano) entre las dos intervenciones, con edades que van desde los 46 hasta los 65 años. La investigación sirvió también para determinar que los dos grupos empleaban auriculares y micrófonos para mantenerse en contacto, así como identidades falsas, llegando a acumular uno de los capturados hasta 18 diferentes. Tras ser puestos a disposición judicial acusados de hurto y pertenencia a grupo criminal, dos de ellos fueron enviados a prisión.