El placer después de la menopausia: sexóloga explica por qué la vida sexual no acaba a los 50 años
El placer no es exclusivo de la juventud: una persona de 65 años puede gozar una sexualidad igual de plena y placentera que alguien en sus veintes o treintas. “Si hay ganas, pues hay que darle”, dijo con firmeza la educadora sexual, Elia Martínez Rodarte.No obstante, la realidad es diferente para un gran número de mujeres mayores de 50 años; para aquellas que han comenzado a recorrer el camino de la menopausia, o quienes ya no encajan dentro de los que dictan los constructos sociales. “Las mismas mujeres a veces se cancelan a sí mismas en lo sexual porque dicen: ‘Ya no quiero’, ‘Ya no sirvo’ o ‘Ya no estoy apta para eso’. Sin embargo, la actividad sexual se acaba si tú quieres”, señaló en entrevista con MILENIO. Menopausia, edadismo y roles de géneroLa menopausia es un proceso normal del envejecimiento en mujeres y personas menstruantes, el cual comienza a manifestarse gradualmente entre los 45 y 55 años.No obstante, los roles de género han influido para que esta etapa de vida se conciba como un momento particularmente perjudicial en el autoestima sexual de las mujeres mayores.Su aparición se vive de manera distinta según la persona. Algunas, tal vez, no presentaron dificultad para dormir, pero sí sofocos; otras tienen cambios de ánimo mucho menos drásticos o quizás nunca tuvieron sudoraciones nocturnas. Pero dentro de todo ese listado de signos, existe uno que genera preocupación, vergüenza, burlas y hasta problemas de pareja: la disminución de la líbido.“Hay muchos memes que dicen men on pause, o sea, hombres en pausa. ¿Por qué? Porque se pierde el deseo (...) y, en la cuestión de relaciones sexuales, hay un bajón.(...) En la menopausia hay demasiada información y la mayoría son cosas terribles. Y no es tan terrible en todos los casos”. Al igual que otras etapas de la vida, la menopausia(en mujeres) y la andropausia(en hombres) traen consigo una reconfiguración de la vida sexual. Ambas caracterizadas por un declive gradual y hormonal que en hombres, por ejemplo, afecta la calidad de las ereccionesy eyaculaciones; mientras las mujeres presentan ausencia de lubricación y de pulposidad en la vulva.Sin embargo, es en las cuestiones emocionales donde los roles sexogenéricos—junto al edadismo— marcan una gran diferencia. Según expuso la también autora de “Ivaginaria”, el autoestima sexual de las mujeres mayores se ve fuertemente afectada por los cambios físicos y emocionales que no cumplen con lo que dictan los constructos sociales: desde la reducción de los labios vaginales, debilitamiento del suelo pélvico o dolor en las relaciones sexuales, hasta flacidez de la piel o arrugas en el rostro. Así, todos estos signos poco a poco alteran la autopercepción que las mujeres mayores tienen de sí mismas no sólo como seres sexuales, también merecedores, dignos de recibir placer y capaces de darlo.“Puede bajar la seguridad sobre el impulso sexual. O (surgen pensamientos como:) ‘Ya no le gusto (a mi pareja)’ o ‘Ya no quiere conmigo porque tengo más edad’ (...) o ‘Soy la esposa y no le estoy dando relaciones sexuales a mi marido. O sea, estoy fallando’”.Asimismo, y desde un lado cultural y hasta religioso, la menopausia también impacta por tratarse el fin de la vida reproductiva: “Es asumida en muchas sociedades como ‘ya no sirvo para ser mujer ni para ser madre”. Empero, resalta, “no somos solamente madres. Somos personas que podemos tener la opción de la reproductividad, de maternar y de ejercer nuestros maternajes”. ¿Cómo reforzar la autoestima sexual en la adultez media?La menopausiano es ninguna enfermedad ni trastorno. Pero su llegada trae consigo efectos físicos, emocionales y psicológicos que pueden contrarrestarse con tratamientos y acciones preventivas, como tomar vitaminas, tener cierta dietao procurar la actividad física y el ejercicio. En cuanto a la vida de pareja, la comunicación y las acciones asertivas son claves. No sólo “hablar de cómo me siento, cómo está mi cuerpo y mis cambios”, también preguntar a la otra parte por sus sentimientos y cambios. Y por qué no…explorar nuevas formas de estimulación que no necesariamente involucran al coito: juguetes sexuales, juegos, masajes, bañarse juntos, etcétera.“La actividad sexual generalmente está centrada en la coitalidad. (...) pero la actividad sexual también va desde besarse, acariciarse, fajarse, sexo oral, sexo anal, etcétera”.Al final, es crucial entender que la sexualidad está en constante cambio y, por ende, el placer se puede gozar en cualquier edad.O en otras palabras, la falta de lubricación, la disminución de la líbido o la falta de excitación no significa que la sexualidad— tanto individual, como de pareja— ha terminado. Siempre se pueden encontrar nuevas alternativas para alimentar la intimidad, el erotismo y la autoestima sexual. “Todo tiene solución. Por ejemplo: si no lubricas, compras un lubricante a base de agua. Si no te excita algo, buscas algo que te excite”, señaló la especialista. “Uno puede tener actividad sexual hasta el último minuto de su vida. (...) Las mujeres podemos tener actividad sexual en todas las edades y debe ser adecuada a las circunstancias de nuestro cuerpo”. ASG